Dos pares de gemelas (17)
Fecha: 27/08/2025,
Categorías:
Incesto
Autor: tauro47, Fuente: TodoRelatos
... pausa, hasta que todos nos levantamos y pasamos a un anexo en el que habían una especie de escenario circular al centro, rodeado de sillas tapizadas de bastante buen gusto, aparte un juego de luces debidamente camufladas y un equipo de sonido que al momento, hicieron crear un ambiente ideal.
Yo me sentía como un sultán, rodeado de tantas bellezas que me trataban como si fuera mi última cena.
Al ritmo de una famosa canción de Joe Cocker y con un apagón fulminante de luces apareció unBoyque pronto descubrió su“profesionalidad”, además tenía el plus de que el chico era negro, por lo que las féminas se lanzaron a pugnar cual elegía para su mejor cualidad, aunque él, sabiendo cómo hacerlo, las fue esquivando buscando a la homenajeada, que era Azucena.
La habían sentado en el centro del escenario elevado con los ojos cubiertos con una pañuelo, mientras el chico se movía a su alrededor en un baile muy sensual que llevó a todas a altos niveles de excitación, a todas menos a las que yo ya sabía.
Azucena hizo bien su papel, parecía que se avergonzaba, sobre todo cuando el chico fue tirando de su ropa de“motero”, sujetada conVelcro, hasta quedarse con un taparrabos, tan escueto que se le salían los huevos por los lados. Las chicas deliraban, ya que el bulto que marcaba el bikini masculino apenas podía contener la verga no muy dormida ya, todas soñaban cómo sería aquello que apenas podía retener y hacían apuestas para ver cuál sería la primera en sopesar ...
... aquello.
Azucena, al ser la soltera de oro, aguantó muy bien cuando el chico, con un pañuelo en la mano cubrió la cabeza de“mi” chica y oculto a las demás se bajó el bikini y le paseó la polla por la cara. Rosa la miraba atenta, imaginando lo tensa que estaría su hermana, pero su madre le quitó importancia, a la vez que ella misma soñaba por ver lo que su hija tenía delante de los ojos.
Azucena siguió el espectáculo, haciendo espavientos de sorpresa, mientras todas deliraban de envidia soñando despiertas. Yo, en un rincón, las miraba intentando descubrir y calificar a todas. Me gustó ver a Elsa, a ella también le llamaba la atención la polla negra de aquel muchachote y a Fina seguro que el coño le rezumaría, ni que hablar de Marta e incluso de Susa. De quien estaba seguro era de Soledad, yo sabía que mi polla era su preferida, me lo había dicho muchas veces, tanto en tamaño como en grosor pero sobretodo en ritmo, le volvía loca. Teresa también se relamía, aunque me miraba y se mordía el labio, prometiéndome que yo pagaría su“calentura” después.
Para más emoción y cómo exhibición, elBoy negro quitó el pañuelo y dio una vuelta en redondo, estaba totalmente depilado y todos pudimos ver la enormidad de su polla, negra como un tizón, tiesa como un palo, con un capullo fucsia circuncidado, coronando como un champiñón en una barra gruesa de una longitud imposible de medir.
Él mismo bajó del estrado y fue recorriendo las sillas de las chicas, cada una miraba a su alrededor y al final se ...