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Mi hermano y un desconocido me convierten en su puta
Fecha: 30/11/2025, Categorías: Incesto Autor: Adicta al Sexo, Fuente: CuentoRelatos
... en la garganta, un ritmo que se aceleraba con cada segundo que pasaba. Lucas rompió el hielo, deslizando su mano por mi muslo, un movimiento casual que no lo era en absoluto. —Este coche tiene historia —dijo Lucas, sin romper la atmósfera—. Lo encontré en un desguace hace un par de años. Estaba hecho un desastre, pero yo mismo lo arreglé. Cada tornillo, cada pieza. —Eres un manitas, pero, ¿qué otras cosas sabes hacer con ellas? —pregunté consciente de que la conversación era solo una excusa para prolongar el momento. Lucas no respondió, siguió el recorrido de su mano por mi muslo hasta la ingle, separé las piernas instintivamente, apartó la braguita a un lado, y palpó con los dedos hasta encontrar el clítoris. —Eso no son tornillos, aunque sí una pieza de mí —dije entre gemidos—. Veo que tu mano también es experta con mi carrocería. Giré el torso ligeramente, enfrentándome a ambos ahora: Lucas a mi lado, con esa sonrisa que prometía caos, y mi hermano detrás, sobándome los pechos con esa intensidad que parecía envolverme como una sombra. El contacto fue suave, pero suficiente para enviar una corriente de calor a través de mí. —El espacio no es muy amplio que digamos —dije mirando el asiento trasero—. Fuera no me parece buena idea. El suelo no tiene pinta de ser muy cómodo. Lucas miró a mi hermano por el retrovisor, una comunicación silenciosa entre machos que yo empezaba a reconocer. Luego volvió sus ojos hacia mí, más oscuros ahora bajo la luz de la ...
... luna. —Podemos hacerlo uno primero y luego el otro —propuso Lucas, y había algo en su tono, una mezcla de certeza y deseo, que me hizo estremecer, tanto como sus dedos en el interior de mi entrepierna. Gemí varias veces, al tiempo que me retorcía de gusto en el asiento. Respondí entre susurros y jadeos. —Me parece bien, pero prefiero turnos cortos, quiero que dure cuanto más mejor, sin obviar los condones, sin ellos no hay nada que hacer. Ambos aceptaron las condiciones, aunque me daba rabia que mi hermano lo utilizara, pero había que guardar las apariencias. Lentamente me quité la braguita, contorneando las caderas en el asiento, luego el vestido y finalmente el sujetador. —Si ya estaba buena vestida, no veas lo rica que está desnuda, Álex —dijo Lucas devorándome con los ojos en la penumbra. Incliné la cabeza hacia un lado, dejando que mi cabello cayera como una cortina sobre un hombro. Luego repté entre los asientos igual que una serpiente y esperé sentada en el asiento trasero a que Álex se desnudara. Yo misma le puse un preservativo tras dedicarle una breve mamada. No estaba para juegos previos. —Clávasela hasta los cojones. Esta zorra debe tener buenas tragaderas —alentó Lucas a mi hermano cuando se disponía a penetrarme el coño, tumbada como pude en el asiento, con las piernas en alto y bien separadas. Así lo hizo mi hermano, lentamente arrodillado entre mis muslos. —Sí que tiene buen fondo. Se la he clavado entera y presiento que admitiría ...