1. Mi hermano y un desconocido me convierten en su puta


    Fecha: 30/11/2025, Categorías: Incesto Autor: Adicta al Sexo, Fuente: CuentoRelatos

    ... lado de él y la fui tragando hasta que desapareció dentro de mi boca. Luego simplemente comencé a mamarla aprovechando los empujones de mi hermano al sodomizarme.
    
    —Creo que no puedo más —dijo Álex entre bramidos—. El culo de esta puta te ordeña sin que puedas remediarlo.
    
    —Atragántala con la leche, amigo mío —animó Lucas—. Quiero ver como traga mientras le doy la enculada final.
    
    Álex ocupó el lugar de Lucas, y este comenzó a darme por el culo mientras yo mamaba la verga de mi hermano.
    
    —Limpia la polla de Álex cuando se corra y no dejes ni una gota, zorra —dijo Lucas mientras me enculaba, apoyando su pecho en mi espalda. Notaba su aliento en la nuca, cálido y pausado, y luego sus labios rozaron la piel sensible justo debajo de mi oreja, un contacto tan leve que aceleró mis quejidos de dicha. Era una sensación abrumadora, estar atrapada entre los dos: Lucas detrás, con su energía vibrante y sus manos estrujándome las nalgas, y Álex delante, con su calma intensa y sus movimientos precisos entre mis labios.
    
    —¿Esto es lo que querías cuando decidiste venir con nosotros? —preguntó Álex, justo en el momento en que me inundaba la boca de semen. Su voz era ronca ahora, sus ojos fijos en los míos.
    
    —¿Es esto lo que vosotros queríais? —pregunté mientras me relamía.
    
    Álex no respondió con palabras, solo gemidos. En cambio, Lucas salió del culo, me giró bruscamente para enfrentarlo, esta vez con rostro enfurecido, como si quisiera borrar la sonrisa de mi rostro, y ...
    ... ordenó que me arrodillara delante de él. Obedecí al instante, abrí la boca cuanto pude y recibí en ella la verga de Lucas tras quitarse el condón.
    
    —Cómeme la polla, jodida guarra —repetía mientras me follaba la boca, las manos sujetándome la nuca, las mías aferradas a sus muslos.
    
    El mundo se redujo a esta parte del bosque. Era un flujo constante de sensaciones, de gestos que decían más que las palabras. Ni siquiera me importaban sus calificativos, al contrario, los asimilaba como parte del juego y reconozco que me gustaban incluso.
    
    Cuando Lucas se vino, derramando varios chorros que me golpearon la garganta, el sonido de sus gemidos se mezcló con el susurro del viento entre los árboles. El aire olía a tierra húmeda y a pino, al aroma más cálido y terroso que emanaba de Lucas. Era una combinación embriagadora, tan real y tangible como el pulso que latía en mi corazón.
    
    Lucas se apartó para ver cómo me relamía, sus ojos brillantes bajo la luz de la luna.
    
    —Eres una putilla peligrosa, ¿lo sabías? —dijo Lucas, y había una risa en su voz, pero también algo serio, algo que sugería que no estaba del todo bromeando.
    
    —¿Peligrosa? —repetí arqueando una ceja mientras repasaba la comisura de los labios con la lengua—. Habéis sido vosotros. Vosotros habéis venido a mí, no al contrario. Solo quería tomarme un Gin-tonic y mira como he terminado: bebiendo leche, con el coño y el culo bien calientes.
    
    Álex rio entonces, un sonido raro y profundo que vibró contra mi piel mientras ...
«12...5678»