1. El misterio del Hotel Hécate


    Fecha: 20/12/2025, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos

    ... cristales la adormeció poco a poco, su laptop quedando abandonada a un lado con la película aún reproduciéndose.
    
    Pero en la oscuridad, algo se movió.
    
    Entre el sueño y la vigilia, Susi sintió primero el frío: un escalofrío que le erizó la piel antes de que unas manos, lentas y expertas, comenzaran a deslizarse bajo su camisón. Quiso gritar, moverse, pero su cuerpo no respondía. ¿Parálisis del sueño?
    
    —Shhh… —una voz susurró en su oído—. Solo somos nosotros.
    
    Lucian. Damien.
    
    Sus sombras se curvaban sobre ella en la penumbra, sus ojos oscuros brillando con un hambre que hizo que el estómago de Susi se contrajera… pero no de miedo. No del todo.
    
    Cuatro dedos —dos de cada hermano— deslizándose entre sus muslos, abriéndola con una delicadeza perversa. Uno se hundió en su sexo, ya húmedo, mientras otro se posó en su entrada trasera, jugueteando con una presión que la hizo gemir en voz baja.
    
    —Qué buena invitada… —murmuró Damien, mientras su hermano inclinaba el cuerpo sobre Susi, capturando sus labios en un beso profundo.
    
    La lengua de Lucian exploró su boca con la misma dominación con la que sus dedos la penetraban, lenta y luego más rápido, hasta que Susi arqueó la espalda, atrapada entre los dos cuerpos.
    
    —No te preocupes —susurró Damien contra su cuello—. Esta noche solo es… una probadita.
    
    Y entonces, como si fuera un sueño, todo desapareció, Susi despertó de golpe, jadeando. Estaba sola, sudor frío el camisón pegándose a la piel.
    
    La tormenta seguía ...
    ... azotando el hotel, sus gruñidos sordos retumbando contra los muros viejos. Susi se vistió rápido, aún con el eco de aquellos dedos fantasmales en su piel. ¿Habrá sido real? Pero no había tiempo para dudar. Al salir de su habitación, se encontró con Lucian y Damien en el pasillo, envueltos en largos capotes negros, el cabello húmedo por la lluvia.
    
    —Tuvimos que revisar el generador —explicó Lucian, sacudiéndose el agua de los hombros—. No queríamos que te quedaras sin luz… La mirada que intercambiaron los gemelos hizo que Susi sintiera un escalofrío. ¿Sabían? ¿Habían estado realmente allí?
    
    —El desayuno está listo —anunció Damien, ofreciéndole el brazo con una cortesía exagerada—. Tienes que mantener… las energías altas.
    
    La mesa estaba servida.
    
    Demasiado servida, de hecho. Un plato con salchichas gruesas (demasiado gruesas), huevos (dos, perfectamente redondos y jugosos), bananos (largos, curvados sobre el mantel) y un tazón de leche caliente con miel.
    
    Susi se quedó inmóvil.
    
    —¿Te… gusta? —preguntó Lucian, sirviéndole un vaso de jugo de naranja con una sonrisa que no ocultaba nada. Ella tragó saliva. Los gemelos no disimulaban, sus ojos oscuros recorriendo su cuerpo como si ya la conocieran.
    
    —Sí, está… nutritivo —murmuró, tomando el banano con dedos temblorosos. Damien se inclinó hacia ella, murmurando: —Dicen que el potasio ayuda a… relajar los músculos.
    
    Susi casi se atraganta. —¿Y la leche? —preguntó Lucian, pasando un dedo por el borde del tazón—. Es ...
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