1. El misterio del Hotel Hécate


    Fecha: 20/12/2025, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos

    ... clásica. "Psicosis", en el pequeño proyector del sótano. Susi terminó acurrucada entre ambos, sus muslos rozando los de ellos, sus respiraciones cada vez más sincronizadas. En la escena de la ducha, Damien murmuró: "Nunca entraríamos a tu baño… a menos que nos invites." Y Lucian añadió, pasando un dedo por su brazo: "Aunque las paredes aquí son delgadas. Oyes todo… y todos te oyen a ti."
    
    —Baile en el salón. Un vinilo viejo sonaba "I Put a Spell on You" cuando Damien la tomó por la cintura. —¿Te gusta bailar, Susi? —preguntó, girándola con fuerza contra su cuerpo. —Sí, pero no sé si esto es baile o… —su voz se quebró cuando Lucian se pegó a su espalda, sus manos deslizándose hacia sus caderas. —O qué, Susi? —susurró Lucian en su oído, caliente y húmedo.
    
    Ella pudo haberse quejado. Pudo haber dicho "no". Pero cuando Damien le mordió el labio y Lucian le apretó las nalgas con ambas manos, lo único que salió de su boca fue un gemido ahogado.
    
    —El problema no era que la tocaran.
    
    —Era que le gustaba demasiado.
    
    …
    
    Susi sintió el aire espesarse cuando los gemelos se desprendieron de ella con una sonrisa de complicidad.
    
    —Tenemos que preparar algo —murmuró Lucian, sus dedos rozándole la muñeca antes de retirarse. —Pero si quieres una copa… nos encontrarás en la habitación 40. La nuestra —añadió Damien, su aliento caliente en su oreja—. Siempre hemos compartido todo. Y entonces, como sombras, desaparecieron por el pasillo.
    
    Susi se quedó inmóvil, el corazón ...
    ... latiéndole tan fuerte que casi podía oírlo. Sabía lo que eso significaba. Lo que ellos esperaban. Y lo más aterrador: lo que ella misma deseaba.
    
    Corrió a su habitación, cerrando la puerta con llave, se arrancó la ropa casual, maldiciendo no haber traído algo más provocador. Pero en el fondo de su maleta, encontró el conjunto rosado pastel —encaje delicado, apenas un susurro contra su piel—. No era sexy, pero era bonito. Inocente… como ella ya no era.
    
    Se bañó con agua caliente, depilándose con cuidado, frotándose loción en cada curva. Se maquilló con sombras ahumadas y labios rojos como las cerezas del licor que Lucian le había servido en la cena.
    
    —¿Qué demonios estás haciendo? —susurró al espejo, pero su reflejo solo sonrió, los ojos brillando de anticipación. Se envolvió en una bata de seda (prestada del armario, otra “coincidencia” sospechosa) y, descalza, subió las escaleras hacia el último piso.
    
    La Habitación 40.
    
    La puerta estaba entreabierta, dentro, la luz de las velas bailaba en las paredes, proyectando sombras y el olor… a vino tinto, piel caliente y algo más— incienso, tal vez. O deseo puro.
    
    —Entra, Susi —susurró una voz. ¿Lucian? ¿Damien? Ya no importaba. Ella respiró hondo y cruzó el umbral.
    
    La bata se deslizó al suelo antes de que la puerta se cerrara detrás de ella, la habitación era un santuario de sombras y tentación.
    
    Lucian y Damien la esperaban de pie, desnudos bajo el temblor dorado de las velas. Dioses de carne y deseo. Sus cuerpos, ...
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