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Mi preciosa princesita (capitulo 11)
Fecha: 03/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Autor: cleversex, Fuente: SexoSinTabues30
Como recordaba, desperté por la mañana sintiendo su cálido cuerpecito a mi lado. Me ofrecía el traserito porque estaba abrazada a un perrito de peluche bastante feote que había sacado de entre los cientos que hay en su dormitorio. El cocodrilo había desaparecido en su paso por el centro de acogida. Miré el watch y me sorprendió ver que eran las 9:34 de la mañana. La verdad es que nos dormimos tarde porque después de follar estuvimos mucho tiempo charlando, pero aun así, es raro en mi acostumbrado como estoy a dormir poco. Hice la cuchara con ella y la polla, reaccionó automáticamente de manera desmesurada al entrar en contacto con su cálida piel. Aparté la coleta e introduje la nariz en su cogote mientras con la mano derecha exploraba sigilosamente sus tetitas: no quería despertar a mi tesoro. La sorpresa fue que al rato, Martina apartó el perrito y echó hacia atrás la mano libre y me agarró la polla. Después, mientras yo la achuchaba más, intentó poner la punta del prepucio en su orificio anal. —Mi amor, no seas borriquilla, —la reprendí con cariño y alargando la mano cogí el bote de lubricante y puse un poco en su ano y en la punta de mi polla—. Prueba ahora. Lo intentó otra vez y entró con cierta facilidad. Ella misma fue apretando su traserito contra mi pelvis hasta que quedó totalmente penetrada. Pasé mi brazo izquierdo por debajo y la sujete las manitas mientras que la derecha se alojaba en su maravillosa vagina antes de que ella me cortara el paso ...
... cerrando los muslos. La follé muy lento mientras la besuqueaba el cuello. Inmediatamente empezó a jadear mientras como siempre intentaba liberarse las manos. Como siempre empezó a encadenar orgasmos por la acción de mi mano sobre su clítoris. Porque hace mucho, en realidad desde el principio, me di cuenta de que Martina es principalmente clitoriniana. Por el ano y por la vagina también llega al orgasmo, pero con la estimulación del clítoris es casi automático. Por eso no quiero que tarde en alcanzarlos y siempre, en cualquier circunstancia la estimulación clitoridiana no falta. También admito que es egoísta por mi parte, porque si hay algo que me vuelve loco es oírla chillar de placer. Finalmente, me corrí y permanecimos pegados unos minutos, descansando mientras mi polla perdía consistencia en su interior. Ella misma se salió y girándose me abrazó mientras me pasaba la pierna sobre mi. Por supuesto la morreé y finalmente me miró con sus grandes ojos castaños y me preguntó—: ¿me amas o solo quieres follarme? —La palabra amor no te hace justicia, lo hago con todo mi ser y el follarte es un complemento maravilloso e imprescindible. ¿Y tú? —Yo también te quiero, y quiero que hagas todo lo que te guste. —Genial mi amor, pero tu también tienes que disfrutar. Tu placer es mi placer. Prométeme que si hay algo que no te gusta me lo vas a decir. —Te lo prometo, pero es que todo me gusta, incluso cuando al principio me pegaste en el culo. —¿Y hay algo que te guste ...