1. Pagando una deuda al hombre que más odia mi esposo – Fiesta de despedida (con amigos)


    Fecha: 04/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Finalmente estaba por terminar todo. Faltaba solo una semana para que llegara la quincena en la que mi marido le terminaría de pagar a Raúl el dinero que le debíamos. Ese martes después de limpiar y ser usada por Raúl como siempre, mientras me vestía para salir, me atreví a decirle con un tono de burla: «Recuerda… El sábado mi marido te va a mandar lo último del dinero y este próximo jueves, será la última vez que venga a tu casa. Así que ya se te acabó la diversión. ¿Entendiste?» Raúl, que aún estaba desnudo soltó una pequeña risa y dijo: «Si si, lo sé… Un trato es un trato Maribel. Ha sido un placer tenerte de puta todos estos meses. Pero no te preocupes, créeme que voy a disfrutar este jueves como nunca y se que tú también.» Sintiéndome nuevamente confiada de responderle dije: «Eres de verdad patético si crees que alguna vez disfruté de las cosas que me hacías». Pero burlándose Raúl replicó: «Si si, lo que digas Maribel, niegalo todo lo que quieras, pero ya verás, este jueves me aseguraré de que recibas más verga de la que recibirás de Luis por el resto de su vida».
    
    Salí sintiéndome molesta. Tenía la intención de hacerlo enojar y terminó siendo al revés ya que por más que lo negara, había tenido el mayor número de orgasmos y los más intensos de toda mi vida en los últimos meses. Pero no me importó, el jueves sería el final de un capítulo semiamargo en mi vida y ya. Pero jamás pensé lo que realmente quiso decir con sus palabras. Aunque Raúl únicamente me compartió ...
    ... un par de veces con su amigo Mauricio, como acabo de mencionar en el relato anterior, a veces sus otros amigos lo llegaron a llamar mientras yo estaba en su casa e incluso mientras él me estaba usando. Raúl disfrutaba haciéndoles saber lo que me hacía con lujo de detalle. Algunos solo le respondían que le tenían envidia y otros sabiendo que estaban en altavoz se dirigían a mí y me decían «Que rico gimes puta! Se nota que te gusta más la verga de Raúl que la de tu marido» y otras cosas perversas y burlonas. Nunca me importó mucho ya que sabía que eran personas que no conocía y que nunca iba a conocer… O al menos eso pensé.
    
    Llegó a la mañana del jueves. Me sentía nerviosa. Comencé a pensar en las cosas que Raúl posiblemente quisiera hacer conmigo por ser la última vez que iba a su casa. Al menos me había prometido borrar delante de mi todos los videos y fotos que me había tomado hasta ese momento en los que se viera mi cara. Así que, luego de darles de desayunar a mis hijos y despedirme de ellos y de mi marido con besos y abrazos, salí dispuesta a terminar con todo de una vez por todas. Al acercarme a su puerta, no me percaté de que había más carros estacionados en la calle que de costumbre. Al entrar escuché la voz de Raúl: «pasá Maribel, estamos en la sala». Estamos?? Pensé… E imaginé que había traído a su amigo Mauricio otra vez, pero al entrar, me encontré con un grupo de 5 hombres tomando cervezas y comiendo cacahuates y otras botanas. Pero lo que más me impactó, fue ...
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