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Amores lejanos
Fecha: 05/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Isabel, Fuente: CuentoRelatos
... saber que en la habitación de al lado, Mariano se estaba cogiendo a mi amiga, sino las múltiples razones por las que no podía, no debía ser mío. Desnuda, me rozaba con el lino de las sábanas y casi me hice daño con el consolador que a veces llevo a mis viajes. Regresé a la capital sólo por un día y volé al extremo norte. Solo pensaba en Mariano, solo en Mariano y no podía concentrarme en el trabajo, el trabajo que seguíamos haciendo, para el mismo grupo, con la misma gente. No podía concentrarme y todo me salía mal, pero el tercer día, que tenía la tarde libre milagrosamente, gracias al FB (¡inició la era del FB, FB bendito!) encontré en la misma ciudad en que yo estaba, a Salvador, un antiguo alumno con el que me mantenía en contacto por FB. Me gustaba, me encantaba su acento norteño, sus ojos de golondrina, su esbelta figura y tras largo día que incluyó carne a la parrilla y partido de beisbol, terminamos haciendo el amor en mi hotel. Desde que empecé a besarlo, desde que acaricié sus piernas de futbolista, pensé en otros labios, en otras piernas… en los labios y las piernas de aquel sureño que me había hechizado. Cuando mi amigo del norte me penetró, cuando la verga de Salvador se deslizó dentro de mí, era la verga de Mariano la que mágicamente me penetraba. Aquel chico casi desconocido, apenas tocado durante el baile, aquel de los ojos milagrosos y el fuerte pecho, los velludos brazos escote mágico; aquel, cuya mirada me imantaba; aquel, cuya magia me hacía descreer ...
... de la ciencia. Regresé otra vez a la capital, a mis labores cotidianas. Busqué pretextos para escribirle sobre diversas cosas y encontré pretextos para que me escribiera. Bendito FB… que tuve que cancelar, porque mi marido llegó a sospechar. Pasaron diez meses. Dirán que es un recurso literario, pero en esos meses no dejé de pensar en Mariano… Y a veces, también en Salvador. La verdad es que ahora pienso en Salvador cada vez más, pero esa es otra historia. Pasaron diez meses de fantasías desesperadas, los últimos diez meses en que realmente intenté serle fiel a mi marido. Por fin, volvieron a enviarme a la ciudad de Mariano. Esta vez, yo sola. Solo estaría un día y una noche y apenas tuve tiempo de invitarlo a cenar, rezando, poniendo veladoras a la imagen de San Judas Tadeo. “Que venga, que cene conmigo” Que cenara conmigo, sólo eso pedía, que cenara… y le hablé por teléfono. Aceptó la invitación y yo preparé los pretextos para la gente que me invitó: “Estoy muerta. Ni hambre tengo”. A las nueve me dejaron en el hotel. Me retoqué un poco el maquillaje, cambié mi traje sastre por un vestido rojo de tirantes, de una sola pieza, me puse las tangas de guerra y una chaqueta de cuero negra, como las medias, y a las nueve y media estaba en la mesa del restaurante en que nos habíamos citado. Me pedí una cerveza bien fría y traté de apagar mis fuegos, mis íntimas fantasías. “Sólo cenaré con él –me mentía a mi misma- sólo cenaré”. Tres horas después, pasada la medianoche, ...