-
Amores lejanos
Fecha: 05/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Isabel, Fuente: CuentoRelatos
... en un pequeño y hermoso bar, tres horas después de mirarlo, de desearlo, de querérmelo coger, de ver que él no daba paso en firme, le pregunté: “¿Puedo besarte?” Y no dejamos de besarnos el resto de la noche, hasta llegar al hotel, dos horas después, yo empapada y feliz. Ya había masajeado su verga por encima del pantalón, su mano había subido por mis muslos, su pecho había sido besado por mi boca, mi vagina estaba empapada y su pito espléndido en su grosor. Tan pronto entramos, le bajé los pantalones y sin advertencia, me metí su precioso trozo en la boca y empecé a chuparlo como poseída, no con la delicadeza que acostumbro, sino de inmediato. Mariano jadeaba mientras yo disfrutaba la textura de aquella gloriosa verga. Le fui quitando los zapatos, los calcetines, los pantalones, sin dejar de mamársela de abajo a arriba. Le empecé a besar los huevos, de tamaño normal, las ingles, le apreté las nalgas, que son pura fibra, y regresé a la verga, hasta que él se movió, me levantó en brazos, me acostó, me desnudó a zarpazos y me la metió, dejándome los ojos en blanco. Poco a poco entró toda y él embistió con fuerza, cada vez con más fuerza, viniéndose en tremendo orgasmo al mismo tiempo que el mío. Pero cuando me sacó la verga, aún la tenía durísima. Se la cogí y empecé a chupar y a succionar tan hermosa verga para pronto sentarme en ella, empalada de arriba abajo, gozando aquella noche interminable que abrió mi vida a tres meses de enamoramiento total: sí, amaba, amé, amo a Mariano tanto como, al mismo tiempo que amo a mi marido. Sí se puede.