1. Un masajista para los dos. Mi mujer vuelve a casa


    Fecha: 10/01/2026, Categorías: Masturbación Autor: Eric Salazar, Fuente: TodoRelatos

    Salí a la otra sala de la consulta y comencé a vestirme. Cuando terminé, me asomé con cuidado de no hacer ruido a la sala del tatami y pude ver a Miguel, encaramado a la espalda de mi mujer, amasando sus glúteos con la verga parada, reposando encima de sus muslos. Parecía que mi mujercita iba a volver a disfrutar a ese semental. Cerré la puerta con cuidado y salí de la consulta. Al echar a andar, una sensación desconocida me recordó que Miguel me había usado como nunca antes lo habían hecho. La sensación que me había provocado había sido de lo más placentera y me hacía preguntarme hasta dónde podía llegar mi bisexualidad. Había disfrutado de un trío con mi esposa. Pero ¿me atrevería estar a solas con un hombre? Me hacía estas preguntas mientras iba caminando por la calle, con una sensación extraña en mi culito y la convicción de que a mi mujer la estaban follando en ese mismo momento. La conclusión era que; me había gustado la sensación de ser penetrado y que mis recién estrenados cuernos me causaban un morbo que nunca había sentido.
    
    Al llegar a casa, recibí un Whassup de mi mujer. Al abrir la foto que me había llegado, mi cara cambió y una sonrisa, mezcla de sorpresa y satisfacción de dibujo en mi rostro. Mi mujer estaba en cuatro y en su espalda se podía ver un reguero de semen, el cual transcurría entre sus cachetes de manera muy sexy.
    
    Me senté en el sillón, con los pantalones y los calzoncillos bajados hasta las rodillas, agarré mi polla con firmeza y comencé a ...
    ... menearla. Seguí mirando la foto hasta que llegó una videollamada de Elisa. Descolgué y en primera plana se podía ver su cara.
    
    —¿Te ha gustado la foto?
    
    —Me ha encantado. Mira como estoy.— Dije, mientras enfocaba la cámara.
    
    —No quiero que acabes. Quiero que me llenes en cuanto llegue a casa.
    
    Tus deseos son órdenes. Aunque me va a costar retenerme, me tienes a tope.
    
    De repente, el plano de la cámara cambió y pude ver a mi mujer desnuda, tirada en el tatami. A su lado estaba Miguel, con la polla todavía hinchada, descansando sobre su muslo.
    
    —Nos volveremos a ver, Miguel. Gracias por todo. — Dije dirigiéndome al masajista.
    
    —Sí que nos volveremos a ver. Me ha encantado teneros en la consulta. — Respondió.
    
    El teléfono volvió a moverse y de nuevo pude ver el rostro de mi mujer:
    
    —Voy para casa. Llegaré en quince minutos.
    
    Se despidió lanzándome un beso y cortó la llamada. Decidí dejar de tocarme para aguantar hasta su llegada. Me fui a la cocina y me preparé un café con hielo.
    
    A los veinte minutos, oí la puerta de un coche al cerrarse y supuse que sería Elisa. Me asomé a la ventana y pude comprobar que realmente era ella. Lo que me extrañó fue el coche que la había traído. No era un taxi, sino un coche particular.
    
    Me acerqué a la puerta a esperarla y al abrir me la encontré de frente.
    
    —¿Que tal mi Hotwife?
    
    —¿Qué tal mi cornudo? — Fue su respuesta.
    
    Esa palabra me causó una erección que me hizo recuperar en segundos, las ganas que tenía de ...
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