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Un masajista para los dos. Mi mujer vuelve a casa
Fecha: 10/01/2026, Categorías: Masturbación Autor: Eric Salazar, Fuente: TodoRelatos
... eyacular. Cuando Elisa vio mi reacción, me tomó de la mano y sin decir nada, me llevó a la habitación y me tumbó en la cama. —Me ha encantado tener a dos sementales a la vez. Después a uno solo y ahora al otro. — Dijo, tirando de mis pantalones y mis calzoncillos, hasta dejarme desnudo de cintura para abajo. —Y a mí, me ha encantado verte tan bien follada por los dos. Mi mayor fantasía hecha realidad, ver como mi mujer se convierte en Hotwife. Elisa comenzó a masturbarme mientras acariciaba mis muslos. —Ahora voy a montarte y a sacarte la leche. — Creo que no me va a costar mucho. Cuando acabo de decir esto, dió por buena la rigidez de mi miembro y quitándose los tirantes del vestido me descubrió que no llevaba ropa interior. Se subió a la cama y directamente se empaló en mi vara de carne, la cual ganó toda la rigidez posible, al sentir el calor interno de la abierta vagina de mi Hotwife. Elisa comenzó a saltar encima de mí, haciendo que nuestras pelvis chocaran violentamente. El abundante flujo que emanaba del interior, no tardó en hacer que mi verga comenzará a brillar y mis muslos se humedecieran. —Que abierto lo tienes todavía, casi no puedo sentir las paredes. —Pues vamos a cambiar de posición, porque lo que yo quiero, es que te corras dentro de mí. — Elisa puso cara de niña traviesa y se levantó para cambiar de posición. Tiró de mi mano para levantarme y cuando estuve de pie a su lado, me besó de una manera salvaje, mientras que con su mano ...
... estiraba mi miembro sin ningún tipo de delicadeza. Entonces fui yo el que la empujó contra la cama. Cayo de frente y apoyó las manos en el colchón para amortiguar la caída, se intentó poner en cuatro, pero mis manos bajaron su espalda hasta dejarla completamente tumbada. Ella entendió cuál iba a ser su posición y simplemente levantó sus caderas y cruzó las piernas. De esta manera, la fricción era más intensa y la penetración más profunda. Me quedé mirando la estampa de mi mujer en esa posición y como su culito me estaba invitando. —Vamos, follame. La voz de Elisa me sacó de mi ensoñación y subiéndome a la cama me senté encima de su culo, y acomodando la punta de mi verga entre los húmedos labios vaginales, me incliné hacia adelante y poniendo las manos a los lados de la cabeza, comencé con un vaivén de caderas que enseguida arrancó gemidos de placer a Elisa. —Joder que bien me follas. —¿Igual de bien que Miguel? Te ha follado bien, ehhhh. Me ha gustado verte así de zorra. Elisa giró la cabeza y me mordió la mano a la vez que empezaba a correrse. Su vagina empezó a palpitar abrazando y soltando mi verga. Ese movimiento me hizo acabar, liberando la tensión que llevaba acumulada en mis testículos desde hacía mucho rato. Elisa apretó los dientes todo lo que pudo, intensificando el orgasmo y la penetración hasta que me vacíe totalmente. —Mmmmmm. Me ha gustado como me ha follado Miguel, pero tú me lo haces mejor. Mi semental. — Elisa se puso boca arriba en la ...