1. La policía y el ladronzuelo (4)


    Fecha: 12/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: El otro yo, Fuente: CuentoRelatos

    ... pasar con tal que le dejara correrse.
    
    Cuando Agostina ingresó a su cuarto estaba dormido, pero su miembro no estaba completamente contraído, como no lo estuvo durante todo el sueño del ratero. Repitió la rutina del día anterior, pero la nota dejada ya no fue irónica. Le daba instrucciones de lo que debía hacer y le decía que si todo estaba como ella quería abriría su jaula y quizás hasta le permitiría que se corriera, si hacía caso a todo lo que le pedía.
    
    Se sorprendió gratamente cuando entró en su departamento. Si bien le faltaba claramente práctica en los quehaceres domésticos todo estaba limpio y ordenado. Más se sorprendió cuando al decirle que lo ataría para poder acomodarse sin preocupaciones fue el propio ladrón el que se dirigió sin protestar a su cuarto. Viendo su buen comportamiento lo dejó desnudo completamente y le dedicó un sensual movimiento de caderas mientras se dirigía al cuarto de baño.
    
    El pene del malviviente volvió a tomar su máximo tamaño al verla, del mismo modo que se exacerbó su molestia por no poder descargarlo. El ladrón pensaba solo en correrse, no le importaba lo que tendría que hacer para lograrlo.
    
    -Dado lo bien que te estás portando –la voz de la policía lo sacó de sus pensamientos– voy a darte un pequeño premio.
    
    Al levantar su vista hacia ella notó que ya no traía su traje. Solo vestía con su antifaz y guantes largos hasta el codo. Como no podía ser de otra manera la pija del cautivo vibró en cuanto la vio. La oficial se acercó ...
    ... despacio y volvió a ponerse sobre su pecho. Sus ojos no dejaban de ver sus senos bambolearse.
    
    -¿Seguís pensando que solo las lesbianas chupan conchas?
    
    -No –contestó tragando el poco orgullo que le quedaba
    
    -¿Y que las mujeres solo servimos para comer pija y tragar leche? –llevó su mano y apretó el pene erecto a su espalda
    
    -No –la mano en su sensible miembro le dificultaban concentrarse
    
    -¿Qué hacemos cuando nos damos cuenta que estábamos equivocados? –empezó a masturbarlo muy despacio
    
    -Nos aahhh –el placer de la paja lo hizo gemir– disculpamos
    
    -¿Y cómo te dije yo que quiero que te disculpes?
    
    -Comiéndote ufff –la oficial sintió al ladrón acercarse al clímax y se detuvo sin soltarlo. Un bufido de frustración salió de su ser– por favor, no pares
    
    -Mmmm me gusta que aprendas a pedir las cosas, pero no terminé de entender tu respuesta
    
    -Comiéndote la concha hasta que no des más.
    
    -Me gusta eso –empezó a jalarlo despacio otra vez. El ratero solo pensaba en la mano sobre su aparato y en el suave bamboleo de los senos de Agostina, la que nuevamente se detuvo antes de que acabara.
    
    -Por favor. Dejame acabar. No puedo más.
    
    -Primero es mi turno. Si esa boquita tuya sirve para algo más que insultar ambos vamos a quedar satisfechos esta noche. Sino será solo uno de nosotros
    
    La oficial puso su entrepierna a la altura de la boca del ladronzuelo. Este pasó su lengua sin muchas ganas y algo de asco. Para su asombro el sabor no le resultó desagradable. Al ver ...