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Habitación compartida en el hostal II
Fecha: 13/01/2026, Categorías: Gays Autor: lasfantasiasdev, Fuente: TodoRelatos
... Abandoné mi escondite invisible y me acerqué a él sin que mediaran palabras más allá de miradas muy hambrientas. Su ligera expresión de sorpresa mutó en instantes a puro desenfreno mientras mi mente lo desvestía una vez más. Imaginaba que no recortaba nunca su vello y que el de su pubis tendría el mismo aspecto salvaje que sus axilas. Esos pelos tan oscuros y rectos, característicos del genoma asiático, le daban el toque justo de morbo que necesitaba su piel de porcelana. Pasé con desespero mi nariz por ellos, aspirando profundo el aroma de Kenji mientras le lamía los huevos. Él me tenía bien agarrado de la nuca, presionando más mi cara contra su miembro y evitando que pudiera escapar. Cuando estuvo satisfecho, aproveché que suavizaba el agarre para comenzar a llenar de besos sus tersos muslos. Luego, fui subiendo por su abdomen hasta quedar de pie frente a él. Por fin, le zampé un buen beso, mezclando mi lengua con la suya y confesándole en ese gesto lo mucho que lo había deseado. El beso se alargaba y se alargaba. Kenji sostenía, de la forma más tierna, mi cara entre sus manos. Yo aproveché para deslizar una de las mías por su espalda para manosearle el culo. Le agarraba con brusquedad las nalgas, se las azotaba y se las abría, toqueteándole el agujero con mis dedos. Él suspiraba cada vez que lo sentía y su polla, tan dura ya como la mía, daba saltitos contra mi abdomen. Rompimos el beso con un gruñido y lo empujé para que se recostara en el banquillo del vestuario. ...
... Tenía la cara roja y desde allí me miraba casi suplicante, ya sin molestarse en disimular los espasmos intermitentes que le sacudían la verga segundo a segundo. Le levanté las piernas, disponiendo para mí de todo su festín. Comencé a comerle el culo como estaba seguro de que no se lo habrían devorado en la vida. Mis manos le apretaban las nalgas para separarlas, mientras mi lengua pasaba y repasaba la entrada de su ano, a veces irrumpiendo profundo en su cavidad. Para entonces, Kenji solo podía bufar con la boca entreabierta y los ojos casi puestos en blanco. Se zarandeaba la polla como si quisiera arrancársela. Tanto dentro como fuera de mi porno imaginaria, yo también sentía toda la presión acumulándoseme en la base del pene. El dulce culito de Kenji era un manjar del que no me saciaría nunca, pero me sentía cada vez más cerca de estallar. Y sus contracciones anales me revelaban a gritos que el jovencito tampoco duraría mucho más. Abandoné mi puesto y me subí a horcajadas sobre él, Hice que nuestros glandes se besaran y luego abracé ambos penes con mi mano, masturbándolos a la vez. Kenji se mordió los labios, con sus ojos clavados en los míos. Sus cejas se arquearon a modo de ruego. Yo seguía frotando nuestros rabos, que lubricaban a borbotones, subiendo y bajando mi mano con firmeza por toda su extensión. Nuestros cuerpos sudando, las respiraciones haciéndose cada vez más arrítmicas, la bolsa de los cojones subiendo y pegándose al cuerpo... La tensión se volvía más y más ...