1. Incesto entre un cura y su madre


    Fecha: 15/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    Martina con los ojos cerrados se enjabonó las tetas, más que enjabonarlas las magreó bien magreadas, enjabonó el coño, más que enjabonarlo lo frotó cómo si lo estuviera masturbando, se dio la vuelta y se enjabonó el culo, más que enjabonarlo, masajeó su periné y su ojete para luego enjabonar las nalgas. Se volvió a dar la vuelta, apretó la yema de dos dedos contra los pezones de sus grandes tetas con areolas marrones e hizo círculos sobre ellos. Tenía la cortina de la ducha abierta. Sabía que su hijo la estaba mirando. Hacía un mes que la espiaba, el mismo tiempo que hacía que volviera del seminario convertido en cura. Estaba esperando destino y mientras tanto se mataba a pajas espiando a su madre en la ducha, en la habitación, follando con su padre… Ella lo sabía y se exhibía. Se masturbaba para él. Nunca pensó que se excitaría al ver cómo la espiaba, pero al hacerlo la primera vez que lo vio asomando la cabeza mientras la follaba su marido, se vició, necesitaba que la vieras, que sintiera sus gemidos cuando se corría.
    
    Dos dedos enjabonados de la mano izquierda de Martina se habían metido en su coño y cuando los sacó estaban llenos con los jugos de una espectacular corrida. Álvaro con la cabeza de su miembro viril envuelta en un pañuelo para no manchar el suelo se había corrido escuchando los gemidos de su madre al alcanzar el clímax.
    
    Algo más tarde estaban sentados a la mesa de la cocina hablando cómo si nada hubiese ocurrido.
    
    -¿Ya sabes algo de tu destino, ...
    ... hijo?
    
    -Aún no, pero no tardaré en saberlo.
    
    -Bendice la mesa.
    
    Álvaro bendijo la mesa y comenzaron a cenar.
    
    Martina ya no aguantó más las ganas de follar con su hijo, así que fue a por él:
    
    -Tengo una amiga que es una pecadora
    
    -¿Necesita confesión?
    
    -No, necesitaba a alguien que la escuchara, la escuché y no supe qué decirle.
    
    -¿Es muy grave lo que le ocurre?
    
    -Juzga tú mismo. Desea a su hijo. Se masturba para él. Sabe que su hijo se masturba viéndola, y no sabe si dar un paso adelante o seguir así.
    
    Álvaro supo que llegara el momento que tantos años llevaba esperando.
    
    -El incesto es un pecado muy grave, aunque sea de pensamiento, así que no se agravaría siendo también de obra.
    
    -¿Entonces le digo que dé un paso adelante?
    
    -El pecado ya ha sido cometido.
    
    Damián, el marido de Martina, era médico y esa noche estaba de guardia, y Martina, que era una mujer de 48 años, estatura mediana, de ojos marones, cabello marrón y corto, buenas tetas y buen culo, vistiendo una bata azul y descalza entró en la habitación de su hijo. Lo encontró sentado a una pequeña mesa leyendo una revista religiosa, y le dijo:
    
    -Vengo a pecar contigo, hijo.
    
    Álvaro giró la cabeza y vio cómo su madre se abría la bata, la dejaba caer al piso de la habitación y le mostraba todos sus encantos. Se levantó. La sotana y su delgadez hacían que pareciese más largo que un día de mayo. Se acercó a su madre, la cogió por la cintura, la morreó, y después le dijo:
    
    -El pecado es usted, ...
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