1. Incesto entre un cura y su madre


    Fecha: 15/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... cosas.
    
    Martina sumó uno más uno y le salió polla y culo.
    
    -¡No! Allí solo había hombres
    
    -Sí, madre, allí solo había hombres, sexo duro y alcohol. ¿Quiere el trago o no lo quiere?
    
    -Sí, ahora lo necesito.
    
    Martina se sentó en la cama y echó un generoso trago de brandy.
    
    -Nunca lo podría imaginar. Has estado en un nido de maricones.
    
    Álvaro puso la botella en el piso, y le dijo:
    
    -Si, madre, salí de una casa de putas y me metí en otro antro de vicio.
    
    -¿Qué casa de putas?
    
    -¿Cuál va a ser, madre? La vi dándole al vicio con el jardinero, con su mujer… ¿Quiere que siga?
    
    -¿Para qué? Fui puta en casa y una señora fuera, pero…
    
    No la dejó acabar.
    
    -¿Y yo matándome a pajas?
    
    -¡¿Ya de aquella?!
    
    -Ya de aquella, madre, ya de aquella.
    
    -Pues ahora puedes resarcirte, hijo.
    
    A Álvaro se le había puesto flácida la verga. Al meterse entre las piernas de su madre, Martina se la cogió y comenzó a jugar con ella… La frotó en su coño mojado, golpeó su clítoris con ella, puso su meato en el glande del clítoris y los frotó… Estuvo así hasta que se la puso dura. Álvaro jugaba con sus tetas. Cachonda de nuevo le preguntó:
    
    -¿Me dejas que te monte, hijo?
    
    -¿Es que papá no te deja?
    
    -No sé, hijo, nunca se lo pregunté. Me cree tan decente..
    
    -Entiendo. Monte, madre, monte.
    
    Martina montó a su hijo, cogió la verga. La cabeza le entró apretada. Meter toda dentro de su coño iba a ser tarea casi imposible. Lo folló despacito y metiéndola hasta la mitad. ...
    ... Echándose sobre él para besarlo, le dijo:
    
    -Es mucha verga para tan poco coño, hijo.
    
    -Acabará entrando toda, madre, ya lo verá.
    
    Después de darle las tetas a mamar, de darle su cuello a besar, sus orejas, después dárselo todo, le iba a dar una corrida brutal. Se echó sobre él, y le susurró al oído:
    
    -Fóllame.
    
    La folló metiendo la mitad de la verga, tal y como lo estaba follando ella a él… Cogiendo su culo metió y sacó cada vez más aprisa, hasta que le Martina dijo:
    
    -¡Me corro!
    
    Al correrse su coño se abría y se cerraba. Cada vez que se abría se la metió un poco más. Cuando acabó de correrse tenía toda la verga dentro. Le dio la vuelta y le dio a mazo. La folló a romper… Al rato ya era Martina la que le cogía el culo a su hijo y tiraba hacia ella para que la verga entrase hasta el fondo de su coño. En una de estas que estaba en el fondo, la verga descargo tanta leche que a Marina le pareció la corrida de un toro. Movió su culo alrededor y cuando su hijo estaba acabando de correrse, se corrió ella. Se corrió cómo una fiera, estremeciéndose, arañando la espalda de su hijo y mordiéndole en un labio. En su vida se había corrido con tanta intensidad.
    
    Al acabar viendo sangrar a Álvaro por el labio, le preguntó:
    
    -¿Te hice yo eso, hijo?
    
    Era obvio que sí, por eso Álvaro le respondió:
    
    -¡Qué polvazo tiene, madre, que polvazo tiene!
    
    Martina lamió la sangre de su hijo, lo besó y después le preguntó:
    
    -¿Quieres seguir?
    
    -Sí. ¿Ya se la metieron en el culo, ...