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LNE (2). Berenjena y mandarina
Fecha: 18/01/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos
La nueva escuela Capítulo 2. Berenjena y mandarina La primera vez que César escuchó el nombre de Lluvia pensó que era una metáfora. Como “Arcoíris” o “Liberación Fiscal”. Pero no. Se trataba, efectivamente, del nombre de pila de la nueva tutora del aula de Sergio. Y desde el primer momento en que entró en escena —cruzando el umbral del aula con un portapapeles, una sonrisa serena y un vestido que parecía fluir como el agua de su nombre—, quedó claro que Lluvia no era solo una educadora. Era un fenómeno atmosférico. Preciosa de cara, bajita, morena, de piel tostada por algún sol que no aparece en los mapas de tiempo, con una mata enorme pelo rizado negrísimo que llevaba recogido sin esfuerzo pero con intención, y unos ojos gris tormenta, de esos que parecen estudiarte por dentro, era complicado saber si su pose un poco desapegada obedecía a qué no sabía qué efecto causaba su presencia o a que lo sabía demasiado bien, sin llegar siquiera a los treinta años. Aunque había que reconocer que lo que descolocó por completo a todos – a César el primero- no fue su tanto físico —a pesar de que se sintió intelectualmente abrumado por el volumen áureo de sus caderas—, sino la velocidad con la que hablaba de cosas como “neuroplasticidad afectiva” o “las emociones como lenguaje de aula”. No lo decía para epatar. Lo decía porque se lo creía. Lluvia era como si un seminario de enseñanza espiritual hubiera cobrado vida y decidido enseñar matemáticas con témperas. Dislocando ...
... vértebras por el camino. La reunión de presentación duró exactamente veintidós minutos, en los que consiguió lo imposible: que nadie mirase el móvil. Ni siquiera Roberto, el padre mas despistado y pasota de todo el colegio, que se durmió con los ojos abiertos, pero que en su caso contaba como atención plena. Cuando terminó, el silencio era pesado, como después de una misa budista o de una muy buena actuación en un karaoke. —¿Qué os ha parecido? —susurró Pilar. —Es como si Shakira hubiera estudiado pedagogía Waldorf —dijo Bea, como si no supiera que lo había dicho en voz alta. —¿Habéis visto sus tobillos? —añadió Eduardo, aún hipnotizado. —Yo he visto el rostro de Dios —dijo César—. Y me ha hablado de resolución de conflictos con marionetas. Inés la miraba con cautela, como si no terminara de decidir si admirarla o convocar un exorcismo, y Marian le dedicó una mueca ambivalente, tras escuchar a César, entre los celos y odio absoluto y eterno. Marisa, en cambio, la abrazó con fuerza y le susurró “tú y yo vamos a hacer grandes cosas”. Lluvia sonrió sin miedo. —Estoy encantada de colaborar con vosotros en la educación de vuestros hijos. Espero que llovamos juntos muchas ideas. Un murmullo colectivo, entre ternura, desconcierto y una pizca de deseo no verbalizado, recorrió la sala como una ráfaga de brisa primaveral en plena tormenta hormonal. César, desde el fondo, apuntó en su cuaderno: “Comprar chubasquero emocional. Urgente.” *** César apenas ...