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LNE (2). Berenjena y mandarina
Fecha: 18/01/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos
... había tenido tiempo de cerrar la puerta del baño cuando Marian lo empujó contra el azulejo como si lo estuviera fichando en la aduana de un país muy caliente. —Tienes cinco minutos antes de que los niños salgan a recreo —le susurró con su acento cándido capaz de derretir polos y calzoncillos. —Cinco minutos... es más de lo que me suelen dar —respondió él, justo antes de que ella le bajara la cremallera como quien abre una lata de conservas con ansia y cero delicadeza. El baño olía a lejía con nostalgia, y había un cartel que decía “Recuerda tirar de la cadena con amor”. Nada de eso importaba. Marian se bajó las bragas y se giró, mostrando su culazo blanco, algo fláccido pero terriblemente sugerente. Apoyándose en la taza, levantó una pierna con precisión olímpica y se acomodó como quien ya ha hecho esto antes en un festival de música y un ferry, mostrándole un coño de labios prominentes, cubierto de vello rubio oscuro y gotitas de flujo brillante. —¿Esto... cuenta como actividad extracurricular? —jadeó César, con la espalda medio clavada en el dispensador de papel higiénico, la polla durísima en la mano derecha, temblando de pura excitación. —Cállate y fóllame, joder… Su cuerpo era una mezcla entre gimnasio y panadería artesanal: músculo, sudor, curvas y todo lo que César no sabía que echaba de menos. Fue embutiendo paso a paso la polla en su coño empapado y anhelante, sintiendo un placer que le recorría desde las pelotas hasta el vientre a medida que esa ...
... boca babosa y rosada iba engullendo su verga. —¿Esto cuenta… como cardio… o como castigo? —dijo él, intentando no dejar marca de su cara en el espejo empañado. —Silencio, homo frágil. Me estás interrumpiendo la concentración- dijo Marian entre gemidos apenas ahogados. César se dejó hacer. Era como subirse a un tobogán de carne caliente y fe agresiva, donde él solo tenía que evitar dislocarse la pelvis. Lo que siguió fue una especie de danza frenética con gemidos reprimidos, respiraciones aceleradas y un leve chirrido de la puerta cada vez que César se apoyaba mal en el picaporte, mientras Marian empujaba atrás y adelante las caderas con un sonido casi de aplausos cuando sus nalgas golpeaban el regazo de César, cada vez más rápido e intenso. Se corrieron a la vez, un estrépito contenido de crujidos de madera, gritos contenidos, gemidos sofocados y cuerpos chocando piel con piel . —Creo… creo que me voy a desmayar —gimió él, entre arritmia y epifanía, sacando su polla del coño de Marian como quien arranca una fruta madura del árbol. —Pues que sea con dignidad, César. Como un mártir del placer exprés… - Marian estaba destartalada contra la taza de baño, con su culo temblando como un enorme flan pálido, sus piernas regordetas tratando de sostenerla, su espalda subiendo y bajando al son de una respiración agitada. Y entonces, desde el cubículo de al lado, una voz nasal, tranquila, demasiado tranquila, dijo: —Si vais a hacer eso cada martes, por favor traed ...