1. Mi primer piso de estudiantes 2. (Corregido)


    Fecha: 19/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Marcos Sur, Fuente: TodoRelatos

    ... suave beso en la mejilla que a mí me supo a gloria.
    
    Yo le respondí al oído:
    
    -“Las niñas que están tan buenas siempre van a dar con los más tontos”.
    
    Mientras susurraba eso -sin dejar de abrazarla- mis labios rozaron el lóbulo de su oreja, escapándosele otra sonrisa y diciéndome en tono jocoso:
    
    -“Pero cabronazo, si tú te puedes liar con la que quieras” y me dio un beso cerca de la comisura de mis labios.
    
    Me mordí el labio mirándola cerquita y le dije:
    
    -“Quizás con alguna pero ¿y con Marta?” a la vez, con mi boca, mordí suave su mejilla -cerca de sus labios- mientras ella sonreía y decía rozando sus labios en mi cuello:
    
    “Creo que es el día perfecto…” .
    
    Sonriendo no tardamos ni un segundo en mordernos nuestros labios suavemente con suaves muerdos, mientras nuestras lenguas comenzaban a buscarse. Un beso lleno de deseo que crecía en ritmo volviéndose húmedo y caliente -por momentos desesperados- con jadeos que dejaban bien a la claras la atracción. Senté a Marta en el mostrador de la cocina, sin parar de besarnos, de forma que nos faltaba el aliento en cada muerdo. De vez en cuando, nos mirábamos sonriendo para darnos cuenta de que aquello estaba ocurriendo de verdad. Mis manos masajeaban su pecho por encima de camisa, eran realmente grandes, duras y apetecibles. Mis dedos comenzaron a abrir su blusa despacio, dejando al aire su sujetador celeste de encajes que me estaba haciendo enloquecer. Las amasaba suave, hasta donde me abarcaban mis manos, mis dedos ...
    ... jugaban con el filo de la copa del sujetador -pero no podía hacer mucho mas-. Marta se mordió el labio y me dijo: -“Quítamelo...". Le quite la blusa y mis manos fueron a atrás desabrochando su sujetador. Sus tetas quedaron frente a mí, rotundas, con unos pezones grandes y rosa que no pude evitar lamerlos, morderlos con mis labios, paseando mi lengua por su aureola y la punta. Ella arqueaba su espalda y jadeaba con su respiración agitada.
    
    Era tan genial que la novia del ogro fuera para mí, tanto que el morbo nos desbordaba a los dos. Marta me quitó la camisa y notaba sus tetas rozar contra mi pecho mientras acariciaba sus muslos. Ella agarraba mi culo apretándome contra ella. Sus piernas me abrazaban por la cintura y mi mano no tardó en bajar entre sus muslos, frotando suave por encima de su tanguita, notando que comenzaba a estar realmente empapada, a la vez que yo aprovechaba para rozar los labios de su coñito depilado que se salían por los laditos de la tela. Sus suspiros comenzaron a crecer, apartando a un lado su tanguita con mis manos, frotando con las yemas de mis dedos su clítoris hinchado y palpitante. Sus suspiros se convirtieron en gemidos, que se ahogaban en nuestros morreos. Con dificultad sus dedos abrieron el botón y la cremallera de mis vaqueros y empezó a jugar con sus dedos por encima de mis bóxers, haciendo círculos con sus dedos a la altura de mi glande y mojando la tela de mis líquidos.
    
    La situación se iba calentando por momentos, atónitos por aquello ...