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Cuba 2025 (IV)
Fecha: 22/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Luismi43, Fuente: TodoRelatos
... casa, sólo tenía ganas de echarme a dormir. Sin embargo, Ana María y Lucho estaban en la azotea, poniendo luces y algún adorno, que me pareció más de Navidad que de cumpleaños. Lucho había seguido bebiendo por la tarde y ya había empezado otra botella de ron. Les conté cómo había ido la tarde y les dije que si no necesitaban nada, me iba a descansar. Ana María me dijo que la subiese hasta alcanzar un farolillo que se había fundido y tenía que cambiar la bombilla. La subí sin apenas esfuerzo y cuando acabó, me pidió que la cogiese en brazos, que hacía mucho tiempo nadie lo hacía. Lo hice y ella no paraba de sobar mis hombros, mis brazos, diciendo que era bien fuerte. La dejé en el suelo y dijo que los chicos aún tardarían en regresar y que tras lo de la tarde, ella tenía ganas de más. Nos sentamos en el sofá, mientras Ana María bajaba a por unas cervezas. Le dije a Lucho que si seguía con ese ritmo, no tendríamos bastante ron para el día siguiente. El contestó que a veces necesitaba beber para no ver las cosas que sucedían y me dió mucha pena. Al subir con las cervezas, las bebimos y Ana María me quitó la camisa, me beso los hombros, haciendo un masaje que me sentó fenomenal, pero que paró enseguida porque decía que si seguía me quedaría durmiendo. Besó mis bíceps, besó y lamió mis axilas, poniendose cada vez más berraca, bajó a mi polla y comenzó a manejarla con una mano mientras se llevaba la otra a su sexo. Yo le dije que mejor si se sentaba en la cara ...
... de Lucho y la lamía. En ese momento recordé lo que Yaneris había contado de que se sentó en la cara del italiano y mi polla alcanzó todo su esplendor. Ana María, ajena a mis pensamientos, dijo "buaaaaa" pensando que su faena con la mano había hecho eso. Entonces le dijo a Lucho que se tumbase en el suelo y la comiese mientras ella se tragaba mi pinga. El pobre Lucho, apenas sin fuerza ni personalidad tras tanto trago, se tumbó, ella se subió en su cara y comenzó a mover su sexo, mientras me comía la polla. Yo tenía la cabeza sobre el respaldo y los ojos cerrados. Me interesaba más imaginar la escena de Yaneris sentándose en la cara de un tipo y recordar el perfume de sus axilas que ver lo que Ana María hacía con su marido. Me corrí bastante rápido, lo que no gustó a Ana María, que esperaba poder chingal, aunque se tragó toda la corrida. Bajé a por tres cervezas más y un poco que queso que encontré en el frigorífico. Bebimos y Ana María dijo que le hacía ilusión una cosa pero no sabía si decirla o no. Ni Lucho ni yo parecíamos interesados porque ella misma siguió diciendo que ella siempre había soñado con chingal encima de un caballo pero nunca lo había hecho y probablemente nunca lo haría. Yo le dije que a esas horas y con el sueño que tenía no iba a ir a por un caballo. Ella rió y dijo que ya lo sabía pero le quería proponer a Lucho si no le importaría hacer de caballo para que ella disfrutase de su sueño. Yo ya estaba medio dormido y con poco interés, ...