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Maestra… ¿Se acuerda de mí?
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Escritorzuelo, Fuente: TodoRelatos
... última vez que la había visto. En esa última ocasión me hizo entrega de un diploma, ahora me encontraba practicándole sexo oral en el trasero; demostrando lo mucho que había aprendido en todos estos años. —Joder… fóllame, ya no aguanto más, hijo, quiero tu polla dentro de mí —dijo dándose la vuelta. Aun estando agachado la tomé de la cintura y la dejé caer en la cama. Me abrió las piernas tanto como pudo… o más bien se le abrieron solas. —Vamos, vamos —me dijo—, métemela, métemela por favor. Me acerqué. Noté su coño mojado, sudado, hinchado... No pude evitarlo, también se lo comí. —No, no, no, no, no… ah… aaahh… aaaaaaahhhh…. —gritaba—, pero que bueno eres, joder. Pasé mis manos por sus muslos y luego con su ayuda los junté. Ella entendió lo que yo quería y terminó por aprisionar mi cabeza con ellos mientras seguía comiéndole el clítoris y le hundía con pericia un par de dedos en el coño. —Así, así —dijo casi poseída—, así es que se come un coño… oh dios si… Posé mis manos en el interior de sus piernas y apenas ejercí presión para separarlas se abrieron completamente. Creo que nunca había visto unas piernas abrirse con tanta facilidad. Su vagina me imploraba que la follara. El largo de mi polla apenas llegaba a la mitad de una regla, pero era bastante ancha y me sentía muy conforme con su grosor, lo único que solía ser una leve molestia es que tenía el capullo un poco más largo de lo normal y aun estando erecta este me cubría casi toda la cabeza. ...
... Sin embargo esto tampoco llegaba a convertirse en un gran problema o impedimento, pues con el mete saca lograda retraerlo bastante. —Oh, dios, querido, pero qué tanto piensas —dijo—, ¿Me la piensas meter algún día? Sonreí. Me hacía gracia que estuviese tan ansiosa, había tenido a chicas de mi edad, o incluso más jóvenes, rendidas ante mí de esa manera, pero nunca hubiese llegado a imaginar que podía tener a una mujer ya madura solicitando con desesperación que me la follase. —Tranquila, maestra, enseguida me va a tener adentro. —Oh, perdóname… —dijo con la respiración un poco acelerada—, es que tengo mucho tiempo sin follar y me has puesto un montón. Subí a la cama y me monté sobre ella con un preservativo en la mano. —No tengo nada y tampoco puedo quedar embarazada —dijo mirandome a los ojos. La vi y por su mirada supe que quería que se la metiera desnuda. Quería que la llenara de semen. —Eso quería escuchar —dije aventando el condón, que seguía aún en su envoltorio, hacia el otro extremo de la habitación. Entonces se la metí y se la enganché en el coño. —Mmmmm… la tienes gorda, eso me gusta —dijo. —No, maestra —le respondí—. Gorda me la ha puesto usted. —Ay… ah… aaah… ah… ah… aaa… ah… —gemía. Se le veía vencida por el placer y también un poco regocijada y agotada. Gemía y mordía los labios de forma intermitente y uno de los ojos se le cerraba, ya no podía ni ver del placer que la estaba haciendo sentir. —Ufff maestra, sí que se lo está ...