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Maestra… ¿Se acuerda de mí?
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Escritorzuelo, Fuente: TodoRelatos
Era viernes, mi día favorito de la semana. El día en el que más suelo ligar. Fui al bar más cercano, uno que se encontraba ubicado en una esquina a tres calle del piso en el que vivo, tiene una buena locación en la ciudad, lo suelen frecuentar todo tipo de personas. Entré caminando hacia la barra, en el lugar había bastante gente, pero el ambiente aun así se mantenía relajado. Miré al fondo y no podía creer a quien estaba viendo sentada en una de las mesas. Era la señorita Julia, la que había sido mi maestra en la primaria. La reconocí inmediatamente, había sido mi amor platónico. Sonreí y me acerqué. —Hola —dije. Me miró y me sonrió. Se encontraba sola. —Hola —dijo interesada. —¿Es usted la maestra Julia? —pregunté amigablemente a pesar de estar seguro de que era ella. —Si —respondió—. Esa soy yo. —¡Lo sabía! —dije victorioso. —Déjame adivinar, eres el padre de algún estudiante… —dijo con la voz algo cansada—. Perdón si no lo recuerdo, son muchas caras. —Jaja… ¿El padre de un estudiante? —dije—. No, para nada, ni siquiera tengo hijos. —¿Entonces? —No me recordará —dije—, pero usted fue mi maestra. —¿Hablas en serio? —dijo riendo sorprendida—. Pero qué edad tienes, eres todo un hombre. —Veintisiete —le dije—. Sí… he crecido. —Madre mía —dijo—, has de ser de los primeros a los que di clase. —Así es —dije—. Creo que usted y yo comenzamos el mismo año, usted fue mi primera maestra en primaria y yo uno de sus primeros alumnos. Se ...
... me quedó mirando sonriente. —¿Puedo sentarme? —le pregunté. —Sí, claro, por supuesto —dijo genuinamente interesada. Pasamos una hora bebiendo y hablando de cosas que habían ocurrido en ese entonces. —Ay, por favor, ya deja de llamarme maestra, mi nombre es Julia —dijo riendo—. Dime Julia. —Está bien, está bien… es que bueno… ya sabe. Entre más conversábamos más me daba cuenta de que no me recordaba, sin embargo, se le iluminaba el rostro cuando le hacía recordar cosas que habían ocurrido en mi estancia en la escuela. —Ay, no —dijo riendo y tapándose la cara con ambas manos—. Con todas esas cosas que dices, no puedo creer que no te recuerde. —Tranquila, no pasa nada —dije—, es normal, son muchos alumnos. Me sonrió mirándome nostálgicamente a los ojos. —Me haces recordar una mejor época —dijo—. En ese entonces estaba emocionada, acababa de comenzar a ejercer mi profesión y al mismo tiempo me encontraba comprometida. Se produjo un silencio en el que ambos nos quedamos sin nada que decir. Entonces por alguna razón sonreí. —Sabe, maestra… Julia… —dije—. Usted fue mi primer interés romántico. —Me alagas —dijo—. Yo y no una de tus compañeras. ¿Te parecía bonita en ese entonces, que era exactamente lo que te atraía de mí? —dijo en un tono en el que sentía que estaba intentando ligar conmigo. —Mmmmmm… —Te has sonrojado —dijo riendo. —Jajaja —reí. Parecíamos un par de tontos. —Vamos, no pasa nada —dijo—, puedes decirlo. —Bueno… ...