1. Maestra… ¿Se acuerda de mí?


    Fecha: 23/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Escritorzuelo, Fuente: TodoRelatos

    ... instante mismo en el que me senté en aquel lugar, pero luego apareciste tú.
    
    Preferí no decir nada y me quedé en silencio pensando que tal vez ella tenía razón, que si a ella le parecía que las cosas se podían complicar, entonces era mejor parar. Ya había cumplido mi fanasía sexual.
    
    —Mira… —dijo de pie frente a la cama, vestida completamente pero con la camisa abierta, pues no tenía botones—. Ahora cómo me marcho así con las tetas al aire. No puedo.
    
    —Pues quédese —dije.
    
    —De ninguna manera —dijo seria—. Préstame algo que pueda ponerme.
    
    Me levanté de la cama y le busqué una sudadera.
    
    —Tome —dije.
    
    La tomó y se la puso. Me dio algo de ternura verla con mi sudadera puesta.
    
    —Adiós —dijo al terminar de vestirse y se marchó antes de que pudiera responderle.
    
    Dejé pasar un par de días en el que no pude dejar de pensar en ella y me presenté en la escuela, lo hice justo a la hora del recreo. Habían pasado casi veinte años desde que me había graduado de ese lugar.
    
    —Maestra —dije tocando la puerta del salón que se encontraba abierta.
    
    Ella estaba revisando unos papeles que parecían exámenes, alzó la mirada y el rostro se le iluminó al verme. Se veía hermosa a pesar del desgaste propio de la madurez.
    
    —¿Puedo pasar? —pregunté sonriendo.
    
    —Sí, por supuesto, pasa —dijo poniéndose de pie ...
    ... emocionada.
    
    Nos acercamos el uno al otro y no pudimos evitarlo, nos besamos.
    
    —Cierra la puerta —dijo.
    
    Lo hice rápido y luego la puse contra el pizarrón, haciendo que su rostro y sus tetas borrasen parte de lo que había allí escrito. Ella misma se bajó el pantalón hasta el punto justo donde terminaban sus glúteos y me alzó la cola.
    
    —No se enamore, maestra, no se enamore —le dije al oído mientras le bajaba las pantis con la muñeca, aprovechando el mismo movimiento que le acariciaba las nalgas.
    
    Se la metí dura entre los labios del coño y me la follé unos minutos, hasta rebosárselo de semen. Terminamos sudados, más ella que yo, a mí se me notaba en la frente, pero a ella en toda la cara y en el escote. Escuchamos sonar el timbre que ponía final al recreo.
    
    —Debes marcharte —dijo.
    
    Asentí con la cabeza mientras me guardaba la polla.
    
    —Todavía te debo esa mamada —dijo mirándome a los ojos con algo de miedo.
    
    —¿Viene a mi piso esta noche? —le pregunté.
    
    Asintió con la cabeza y me marché. En la noche tocó mi puerta, la dejé pasar y después me desnudé, puse una silla en el medio de la sala, ella se puso de rodillas y me la devoró hasta escupirme todo el semen en la polla. Luego se quedó a pasar la noche. Hoy, varios meses después, camino por el parque tomado de la mano de la que alguna vez fue mi maestra. 
«12...4567»