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Maestra… ¿Se acuerda de mí?
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Escritorzuelo, Fuente: TodoRelatos
... silencio. ¿Debía creerle? Me estaba confesando que yo era el segundo hombre en empujarle la polla hacia dentro. Me daba morbo que fuese así, pero no me lo terminaba de creer. Pero ya no importaba, había conseguido ponerme la polla totalmente dura. —Mmmm… —dijo—. La tienes muy gruesa. Se la clavó solita. —Así que le gusta mi polla y a mí me gusta su culo —dije sujetándoselo. —Sí, es mucho mejor que un rotulador —dijo mientras comenzó a menearse. —Se la puedo meter en el culo si es lo que me está pidiendo —dije sonriendo. —No seas cabrón —dijo inclinándose hacia adelante—. Ya quisieras. No te hagas ideas, echamos este polvo y no nos volvemos a ver. —Jaja… —reí—. Aah... aah… se me menea bien. Con una misma mano le di una palmada sonora en cada nalga. Se levantó de mi pecho e inmediatamente comencé a jugar con sus tetas. Comenzó a dar sentones más fuertes, chocando su culo contra mi pelvis. No aguanté más, hizo que me corriera. —Aaaaah… aaaah… mmmmmm… —gemí. —¿Te gustó? —dijo quitándose de encima. —Me has dejado seco —dije. —Eso quería —dijo—. Devolverte el favor de anoche. —Pero si anoche me lo he pasado bien —dije. —Si —dijo—. Pero yo me lo pasé mejor y quería que quedásemos iguales. —¿Iguales? —dije—. Me ha cumplido una fantasía. —Y tú una a mí —dijo—. La diferencia es que tú sabías que la tenías y yo no lo sabía sino hasta anoche. —¿Lo dice por la comida de culo? —pregunté. —No —dijo—. Bueno, aunque eso ...
... también. —Entonces no quedamos iguales —dije. —Ah… ¿qué no? —No. —Entonces… —dijo—. ¿Qué quieres? —Me debe una mamada —dije—, pero no ahora, sería un desperdicio. Después. —Ya te dije que no vamos a volvernos a ver —dijo. Inmediatamente se inclinó y me comenzó a comer los testículos. —Mmmmm… Lo hacía bien, pero no tenía caso. No había forma de que se me volviera a levantar en este momento, necesitaba más tiempo. Además, el chiste era llenarle la boca de leche, y con el polvo anterior no me había dejado ni una gota. —Maestra —dije—, mejor nos vemos después, que ya no se me va a levantar. Ella siguió comiéndome los huevos, ni siquiera volteó a mirarme. Llevé mis manos atrás de mi cabeza y me dejé hacer. Tenía todo el sábado libre para que me comiera la polla si ella quería. Al rato se cansó de lamer y engullir mis bolas. Finalmente alzo la mirada y le sonreí. Me miró como cuestionándose a sí misma por el esfuerzo en vano que estaba haciendo y luego escupió mis huevos de su boca. —Me voy —dijo. —Nos vemos luego. —Ya te he dicho que no —dijo—, no seas necio. —¿Por qué no? —pregunté. —Estoy muy vieja ya para tener amoríos con ex alumnos —dijo—. No quiero complicarme las cosas. —No hay motivo por el cuál complicarse —dije—. Solo es sexo. —Claro que lo hay —dijo—. Soy una mujer viuda. En el bar no estaba buscando solamente un ligue de una noche. —Pues no iba a encontrar nada serio en ese bar —dije. —Ahora lo sé —dijo—. Lo supe en el ...