1. Los cuatro en la cama


    Fecha: 25/01/2026, Categorías: Intercambios Autor: Sexador, Fuente: CuentoRelatos

    María y Javi se ayudaban a meter una bolsita de viaje en el compartimento del avión mientras una bella azafata iba por los asientos ofreciendo bebidas y aperitivos a los demás pasajeros del vuelo con destino Punta Cana. Por fin las ansiadas vacaciones. Tres semanas perdidos en un paraíso de buen clima, playas, fiestas y afrodisiacos, aunque esto último no era muy necesario para ellos.
    
    Se conocieron a través de internet, cosa nada rara en estos tiempos. El, atractivo, corpulento, muy simpático, abierto, fogoso y buen amante. Ella, cuerpo estilizado, curvilíneas formas, un volcán amando, pero de apariencia serena.
    
    Ese era el primer viaje que hacían juntos después de una relación de poco más de medio año.
    
    -Nena -dijo Javi agarrándola de la mano- ¿Estas cómoda?
    
    -Si cielo -contestó María a la vez que se ponía el cinturón y miraba por la ventanilla.
    
    Él se disponía a abrir un paquete de cacahuetes cuando se le resbaló y cayó al pasillo del avión. Al inclinarse a cogerla, vio unas piernas de mujer muy bien cuidadas, morenas, marcadas… que se acercaban a su posición. Consiguió levantar la vista incorporándose a su asiento y observó a una pareja colocando sus cosas en los asientos de delante.
    
    Ella, de aspecto risueño, cuerpo curtido y bonitas curvas. El, alto, de complexión atlética y aspecto amable.
    
    Poco después y tras charlar un poco durante el vuelo, se presentaron como Ana y Andrés, un matrimonio bien avenido que, casualidad, también viajaban a Punta ...
    ... Cana, y que, además, iban a hospedarse en el mismo hotel de lujo que Javi y María.
    
    Rápidamente hicieron buenas migas. Bromas, risas y anécdotas sirvieron de entretenimiento hasta que el avión aterrizó.
    
    Como los cuatro se alojarían en el mismo recinto, se dispusieron a tomar el mismo taxi expectantes de lo que aquel lugar de ensueño les ofrecería.
    
    Ninguna de las dos parejas tenía una ruta a seguir en esos días de vacaciones, así que, como si de una pandilla de amigotes se tratase, pasaron los primeros días juntos, comidas, cenas, bailes, playa.
    
    Rápidamente María y Ana tomaron mucha confianza, al igual que Andrés y Javi, que pasaban bastante rato hablando entre ellos y riendo a carcajadas. Cada vez había más confianza, pero siempre, y escondidos en el lado más salvaje de cada uno, surgían determinadas fantasías que todos guardaban dentro de sí.
    
    Una buena mañana, Javi y Andrés bajaron a jugar un partido de tenis a las pistas del hotel. Cansados y sudorosos fueron a ducharse. En los vestuarios empezaron a hablar entre bromas de lo que suelen hablar los hombres heterosexuales y jóvenes: sexo. Contando experiencias, juergas, pequeños secretos… se hizo la hora de comer.
    
    Fueron al restaurante y descubrieron a María y a Ana en el pasillo hablando de sus cosas. -¿Qué habéis hecho esta mañana? -preguntó Andrés.- Comprar trapitos -respondió María entre sonrisas pícaras con Ana. Javi y Andrés se miraron y al unisonó dijeron: -mujeres… -y andando los cuatro al comedor se ...
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