1. Sofía y la caseta de la piscina (5 de…)


    Fecha: 25/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Uncupagua, Fuente: TodoRelatos

    ... ella pasó junto a una de las alargadas ventanas de ventilación que la caseta tenía en la parte superior de tres de sus cuatro paredes. Solían estar abiertas durante el día para que cumpliera con su función de ventilarla y le pareció escuchar que salía de esa ventana un gemido muy leve y ahogado. Pensó que era su mente “sucia” la que le hacía interpretar así el sonido que había llegado a sus tímpanos, dada la actividad que había tenido esa mañana. Se quedó muy quieta para evitar generar ella misma ningún ruido y poder prestar, de esa manera, más atención por si el sonido se repetía.
    
    Esperó.
    
    Esta vez lo escuchó aún mejor y más nítido. Era un gemido lento y ahogado como la espiración de un aire contenido en los pulmones durante un tiempo. Quizá la persona estaría más pendiente de otras sensaciones que de su propia respiración.
    
    El final de esa espiración vino acompañado además de un gemido de placer… un mmmmmmm… inequívoca señal de satisfacción y disfrute. Su mente no era quien malinterpretaba sonidos. Alguien estaba gozando en el interior de la caseta.
    
    Prestó atención esperando la siguiente espiración.
    
    Y volvió a llegarle a sus oídos aún más claramente, esta vez acompañado de un “siiiiiiiiiiiii…”
    
    Sofía pudo añadir matices al origen del sonido y claramente era de un hombre. Pensó que dado que sus cuñados estaban con la cerveza no podía ser más que alguno de sus sobrinos que se la estaría cascando dentro de ese vestuario. Sofía pensó que igual lo estaba haciendo ...
    ... con su bikini. No era extraño que los jóvenes usaran prendas de mujeres cercanas para esos menesteres. Por eso la idea le vino fácilmente a su cabeza puesto que justo ella iba a buscar el suyo que había dejado secando y estaba a la vista y al alcance de cualquiera.
    
    La idea de ver a su sobrino con la polla en la mano y posiblemente frotándola contra uno de sus bikinis encendieron pronto los ánimos de Sofía, quien ese fin de semana tenía la libido desatada. Era hasta normal que pudiera estar haciendo eso puesto que ella misma provocaba siempre que podía a los chicos con sus pequeños bikinis, y además los dejaba colgados precisamente a la vista en esa habitación donde Sofía pretendía que sucumbieran a la tentación de tocarlos, olerlos o incluso llegar a tocarlos con su lengua por la parte que rozaban contra su coño. Su mente funcionaba así.
    
    Un nuevo jadeo la despertó de esa ensoñación, donde alguno de sus sobrinos estaba meneando su polla en busca de una corrida que igual podía acabar en uno de sus bikinis, para traerla de vuelta a esa habitación donde algo estaba claro que pasaba.
    
    Se dio cuenta en ese justo momento de que a pesar de que ella los dejaba deliberadamente a la vista de todos, no solía comprobar el estado en el que los recogía ni olerlos por si pudieran quedar rastro del delicioso olor que debían desprender las jóvenes pollas de sus sobrinos siempre dispuestas para la acción.
    
    A la cuarta o quinta espiración que llegaba a sus oídos empezó a sentir en su ...
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