1. Sofía y la caseta de la piscina (5 de…)


    Fecha: 25/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Uncupagua, Fuente: TodoRelatos

    ... retirándose, pero muy poco como quien no quiere que se le escape algo muy preciado que había conseguido, cuando él se retiraba para volver a coger inercia y volver a clavársela suavemente a su tía en la boca. Y bien dentro de la garganta que llegaba.
    
    Sofía miraba a su cuñada (y madre del mamado) sin pestañear y ella, a su vez, no podía apartar la vista de ese baile sin fin donde su cuñada le comía la polla a su hijo. También resultaba hipnótico para Sofía ese baile y se sorprendió a sí misma tocándose los pezones por encima del bikini sin poder ni querer evitarlo. Gracias a la postura veían parte del cuerpo de su cuñada arrodillada delante de su sobrino, y toda la parte de atrás del cuerpo del sobrino (e hijo). Mirando mejor una vez asimilada la escena, que no superada, del momento que estaban viviendo, vieron que la cuñada estaba con el bikini puesto.
    
    A pesar de estar excitada Sofía se sentía terriblemente celosa de que no fuera ella quien estuviera probando esa polla en su propia boca, que no fuera a ella a quien el sobrino hubiera querido metérsela en la boca y sentir su lengua y sus labios apretando esa barra de carne que a Sofía se le antojaba que debía tener un delicioso sabor. Y seguro que a esas alturas ya tendría el líquido preseminal en un paladar que no era el suyo.
    
    Era la mojogata y discreta cuñada la que se estaba mamando aquella polla con una habilidad que Sofía no le otorgaba, a priori, a su cuñada.
    
    ¡Cuántas más cosas desconocería Sofía de aquella ...
    ... zorra con piel de cordero que ahora mismo estaba a punto de sacarle toda la leche a su sobrino! Si le gustaba las pollas jóvenes, ¿se la habría chupado esta zorra también a su propio hijo o solo le gustaban las pollas de sus sobrinos? Y hablado de “sobrinos”, se la habría chupado también a su hijo, Porque Sofía pensó que su hijo era tan sobrino de esa zorra comepollas como el sobrino cuyo rabo tenía metido en la boca. Mejor dicho, lo tenía metido hasta la garganta.
    
    ¿Tendría alguna preferencia o algún código ético que la llevara a discriminar unas pollas en favor de otras?, pensaba Sofía mientras seguía hipnotizada por ese baile acompañado de gemidos y babas.
    
    A veces la zorra de su cuñada tenía que aspirar las babas que,
    
    al no usar manos, se descolgaban de su boca y a veces ella veía colgar en hebras que se alargaban hasta las rodillas del sobrino que seguía disfrutando en la boca de su tía.
    
    Reparó en el bikini y se dio cuenta de que el sobrino no es que estuviera sobándole las tetas a su tía por encima del bikini, no era así, sino que su tía tenía sacadas las tetas del bikini y su sobrino las amasaba con sus manos.
    
    Su tía se la sacó entonces de la boca para dejarlo recuperarse un poco y volvió a hablarle mientras su boca bajaba a lamer las pelotas de su sobrino.
    
    Pero qué mamada le está haciendo la muy zorra, pensaba Sofía. Pues vaya si es una putona de campeonato con lo parada que parecía.
    
    La madre no podía creer el lenguaje que usaba su hijo y que fuera ...