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Mi prima Ana contraataca
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Angel Perverso, Fuente: CuentoRelatos
Todos recordaréis a mi prima Ana (ver el relato “Mi prima Ana”). Sí, esa chica morena, de ojos oscuros y con un tipazo espectacular, con la que me pegué una ducha más que agradable tras una reunión familiar. Pues bien, desde entonces nuestra “amistad” ha ido creciendo, y hemos quedado muchas otras veces, hemos ido al cine, hemos ido de viaje y bueno, digamos que nuestra relación es mucho más fluida a partir de esa maravillosa ducha. Pues bien, voy a contaros que pasó una noche que salimos de fiesta, y que a la vuelta, nos encontramos con alguna sorpresa, en principio poco agradable, pero al final, increíblemente buenas. Era un fin de semana de noviembre, y después de una noche de fiesta, decidimos que era hora de volver a casa, ya que la gente estaba empezando a dormirse. Yo ese día, pese a tener el coche, había bebido un poco, no mucho, pero algo, y para evitar los controles de tráfico, Ana me invitó a pasar la noche en su casa, como otras veces había hecho desde que éramos bien pequeños, así que envíe un mensaje a mis padres, diciéndoles que iba a dormir fuera, para tranquilizarlos. A esa hora no había nadie en la carretera, y el ambiente era tranquilo. Ana dormitaba a mi lado, con su cabeza inclinada hacia la ventanilla. Llevaba un top marrón oscuro y un pantalón ajustado negro, marcando bien su espléndida figura. Observándola por el rabillo del ojo, no pude evitar lo que pasó en la ducha aquel día, y tuve una erección bastante fuerte, que tuve que ocultar como ...
... pude, ya que se notaba demasiado. Así fue el viaje hasta su casa, tranquilo por un lado, pero muy excitante por otro. Por fin llegamos al portal de su casa, entramos, y nos dimos cuenta que había perdido la llave de la puerta de su casa. Las llevaba por separado a las de la puerta del portal, y en algún momento de la noche se le debían haber caído. Ante esa situación llamamos a la puerta, algo preocupados por el enfado de sus padres al despertarles a esas horas, pero nadie contestó, esa noche tenían el sueño especialmente profundo, así que ante la puerta nos quedamos, con frío y sin saber que hacer. Ana estaba algo nerviosa, ya que era la primera vez que le pasaba algo así, y además no iba vestida con ropa especialmente gruesa para aguantar el frío. En ese momento recordé que en el coche tenía una manta, que llevo siempre por si alguien la necesita, así que bajé a por ella, la subí, y en el hueco de la escalera, nos acurrucamos los dos al calor que nos ofrecía mi manta, y dándonos calor humano el uno al otro. La noche avanzaba y ahí estábamos los dos, pegando nuestros cuerpos, cuando de repente noté algo que no esperaba. La mano helada de Ana se había colado por dentro de mi camiseta y desde el vientre se acercó a los pezones, y comenzó a acariciarlos. -Los tienes duritos por el frío o por otro motivo, como lo otro que tenías duro en el coche mientras me hacías un escaneado con la mirada… Me miró igual que lo hizo la otra vez con una mirada picara y una sonrisa ...