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Mi prima Ana contraataca
Fecha: 26/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Angel Perverso, Fuente: CuentoRelatos
... en la boca, parece que había encontrado una forma de entrar en calor más divertida. Se lanzó a mi boca y besándonos apasionadamente, volvió a descender su mano por mi pecho, apoyándola en mi paquete, que poco a poco empezaba a entrar en calor y a endurecerse. Mientras, yo deslizaba mis manos desde su cuello hasta sus tetas, ni grandes ni pequeñas, en su punto, las apreté con fuerza, lanzando ella un gemidito de placer, que hizo que su presión en mi paquete aumentase, hasta que no pudo más y lo sacó, estaba realmente excitado y la tenía totalmente en erección. Empezó a hacerme una paja cogiéndola desde el capullo y deslizándose lentamente hasta la base, era realmente increíble la sensación de su mano fría en mi polla, cada vez más dura y caliente. La cosa empezaba animarse en el hueco de la escalera, a la vista de quien pasase, pero quizás por eso, la situación era mucho más excitante. Entre besos apasionados y caricias cada vez más intensas, acabamos quedándonos bajo la manta yo totalmente desnudo, y Ana con un sujetador marrón oscuro y un diminuto tanga a juego que apenas tapaba nada, y menos bajo la intensidad de las caricias al cual le estaba sometiendo, marcando ya una cantidad de humedad destacada. En un momento dado, dejó de besarme y volviendo a mirarme con su peculiar mirada, se metió debajo de la manta, y empezó a hacerme una mamada realmente espectacular. Yo notaba como el frío de su mano había cambiado por el calor de su boca. Después de suaves besitos en ...
... la punta, se introdujo todos los centímetros de mi miembro en su boquita, para ir acelerando poco a poco, acelerando a su vez mi excitación, que se traducía en separar la tela del tanga e introducir mis dedos dentro de su rajita, cubierta por una suave mata de vello. Aquello era el paraíso, una fría noche de noviembre, debajo de una manta, con una mujer espectacular. Entonces sentí la necesidad que debía complacerla a ella también, me introduje yo también bajo la manta y acabando de quitarle el tanga, que ya no hacía mucho papel, nos pusimos en 69, y comencé a lamer esa rajita cada vez más húmeda, mientras ella seguía trabajando mi polla. Aceleró en su entrada-salida en su boca y masajeaba mis huevos hinchados por la excitación, mientras yo abriendo sus labios, introducía mi lengua mientras jugueteaba con su clítoris con mis dedos. Así estuvimos varios minutos, dándonos placer oral, hasta que llegó el momento. Yo apoyado en la pared, y ella frente a mí, se sentó sobre mi pene, que no tuvo especiales dificultades en entrar, ya que estaba muy húmeda. Empezó a moverse sobre mí, ya sin necesitar ningún tipo de manta, ya que el calor que irradiábamos nos era suficiente. Comenzó a saltar sobre mi polla, introduciéndose esta cada vez más hondo hasta estar completamente dentro de ella, mientras yo le quitaba el sujetador para alternar besos en la boca con lametones y mordiscos suaves en los pezones. Ana emitía suaves gemidos, no demasiado altos para no despertar a nadie, y ...