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Lo que Aprendí con mi Tía (2/4)
Fecha: 29/01/2026, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: TodoRelatos
... nerviosa para acabar la gracia, pero Ana no me siguió. —¿Aún no la has visto…? —en su voz había intriga y también… ¿Una leve sensualidad?— ¿Así? ¿Con tan poquita ropa? —Algo… —recordaba unas fotos subidas de tono en ropa interior— pero del todo desnuda, no. —continuaba siendo algo extraño hablar así con mi tía, por lo que quise meter una guasa para destensarme— ¿Contarte eso quizá sea algo muy personal, verdad? —¡Maligno…! —no pudo evitar reírse— ¿No le vas a contar a tu tía querida esas cosas? ¿¡O sea que me vas a dejar con la intriga, malote!? —Puede que te cuente… al fin y al cabo, es cierto que eres mi tía favorita y más querida. —se llevó un dedo índice a sus gruesos labios, algo que… me gustó demasiado— Solo un poco de información, tía. Nos hemos visto a veces, ya te imaginas, fotos en el móvil y alguna videollamada. —Entiendo, cielo. Entonces, falta la guinda al pastel, ¿no? —jamás me hubiera imaginado hablando algo así con una de mis tías, mucho menos con Ana, que parecía tan recatada y dulce. Tuve que asentir. En la pantalla, los dos personajes estaban dando rienda a su pasión y mi pene se comenzó a calentar cuando mi mente sustituyó esa escena conmigo de protagonista y… Ana. Cuando la vi en mi casa, la película no me produjo mucha pasión, sin embargo, en el hogar de mi tía, con el frío golpeando la ventana y la luz tenue de la lamparilla, mi polla se alzaba poco a poco. Rápido la escondí bajo un cojín y, mientras el sexo se iba proyectando en ...
... la pantalla, mi mente hacía lo mismo con esa mujer que tenía a mi lado y que tan bella me parecía. No era capaz de detener mi coito mental y el pene alcanzó sus cotas más altas pensando en Ana. —Yo creo que está muy bien… —soltó ella en un murmullo que apenas emergió de sus labios. —¿Cuál? —La chica. Aunque no tiene mucho pecho, los tiene bien puestos. —no dije nada, porque no podía, que hablara de las tetas de la protagonista, me puso muy cachondo— ¿Sabes? Me imagino que todos sois parecidos, pero tu primo… tiene fijación. —¿¡Cómo!? ¿¡Con qué!? —ni idea a lo que se refería, pero necesitaba saberlo. —Con los pechos. Aquellas palabras me quemaron el alma y supe que si hubiera dicho tetas, melones o cualquier palabra más subida de tono, igual me hubiera corrido en el acto. Dando una buena bocanada de aire, retomó lo que quería decir. —Javier tiene el ordenador repleto de todo eso. —no contesté porque no podía, quería escuchar más— No es que me ponga a mirar en detalle, pero no se cuida en navegar con pestañas ocultas o a vaciar el historial. Lo que más le gusta son los pechos grandes, ¡es increíble…! —Fallo por su parte… —sonreí con visible nerviosismo y ella entendió la broma— Debería ser más cuidadoso. —¿Y tú? —sus ojos se me clavaron y no supe que era lo que pretendía. Cuando vi sus gruesos labios moverse, presté toda mi atención— ¿También tienes una fijación? —Quizá. Tal vez… Sí… —era un magnetismo, mi fuero más interno no quería contestarla, ...