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Lo que Aprendí con mi Tía (2/4)
Fecha: 29/01/2026, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: TodoRelatos
... igual me doy una ducha. —Está bien, lo que quieras. —pasó a mi lado con una sonrisa y su mano se deslizó de un hombro al otro— Yo voy a seguir haciendo la casa, luego hablamos, cielo. Comí con calma el par de tostadas que me dejó hechas, mirando el móvil y sin ver ni rastro de los mensajes de Lidia, una pena, aunque ya no me causaba tanta desazón que no me escribiera. El motivo era desconocido para mí, pero… con lo sucedido a la noche anterior, me podía hacer una idea. Terminé al de diez minutos y me metí en el baño, a la par que escuchaba a mi tía canturreando en el piso de arriba. Dejé correr el agua hasta que estuvo a la temperatura perfecta y nada más empecé a enjabonar mi cuerpo, reflexioné sobre si no sería una mala idea llenar de semen el plato de la ducha. Menos mal que no lo hice. —Oye, cariño… Comentó Ana con su dulce voz a la vez que abría ligeramente la puerta. No me podía ver por culpa de la mampara empañada, sin embargo, me giré por puro instinto llevándome las manos a un pene que todavía no había requerido sangre. Con un sonido de aceptación, ella continuó hablándome. —Te has olvidado la toalla. Te la dejo aquí mismo. —Vale, tía. —vi su mano posando la toalla en el lavabo y después, desapareciendo tras la puerta, pero… esta no se cerró— Gracias. Hubo un leve silencio, uno que me dio tiempo para que mi mente me lanzara una imagen con total descaro. Yo no la creé de manera intencionada, sino que fue mi subconsciente el que me la tiró a la ...
... cara sin ningún permiso. En mi cerebro, Ana entraba en el baño sin avisar, aunque no era eso lo más importante, sino que lo hacía completamente desnuda. ¿La intención? Era clara, porque la película mental que me creó mi mente se detuvo cuando mi tía empezó a acariciármela dentro de la ducha. —Te quería proponer una cosa —su voz se escuchaba nítida a pesar del chorro de agua caliente. —Dime. —mi garganta estaba algo tensa y no había un motivo infundado para ello, solo lo que mi perversa mente imaginó. —He pensado que, en vez de comer en casa, podríamos picar algo fuera. Ha salido un buen día y podría preparar algo para sentarnos a comer por ahí. Tipo pícnic. No sé… —su tono era un reclamo para que aceptase— Es algo que me ha ocurrido, pero lo que ves. Así pasamos tiempo juntos. —Me gusta. —nunca lo había hecho y la idea me parecía interesante. —Pues si te parece, preparo algo rápido y vamos al parque que hay al lado de las piscinas. ¿Bien? —la idea de estar con ella me parecía fantástica y a mi polla… también, porque dio un brinco por el eco de su voz. —Dónde tú me digas, Ana. —Bien, mi cielo. —arrimó la puerta, aunque no la cerró del todo— Te dejo tu intimidad, seguro que la necesitas. La frase no entendí muy bien a qué podía deberse, aunque mi lujuriosa cabeza me dio una opción muy válida que tomé como cierta. En esas apreté los labios, aunque no me hice nada, puesto que las ganas porque Ana continuase hablándome en ese tono y yo… me masturbase, ...