1. Lo que Aprendí con mi Tía (2/4)


    Fecha: 29/01/2026, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: TodoRelatos

    ... me estaban acosando. Acabé por darme una ducha más relajante, sin tocar mi pene que se puso a media asta incluso cuando me estaba secando. No podía entender lo que sucedía dentro de mi cuerpo, pero sabía que… me gustaba.
    
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    El día era apacible, con una leve brisa que movía el bajo del vestido estampado de Ana. Estaba divina, realmente bella, pero lo cierto era que incluso con su pijama más feo y el pelo recién levantado de cama… me lo parecería.
    
    Portaba un pequeño sombrero que le dejaba el rostro libre de hebras castañas que se arremolinaban en su nuca. Algo más abajo tenía un par de botones sueltos en su vestido y si hubieran sido más, seguramente saldría a la luz el sujetador que le amoldaba sus pechos. No obstante, eran lo justo para mostrar levemente un escote que no tenía desperdicio.
    
    Por supuesto, miré de manera furtiva cuando se agachó para colocar la toalla sobre la hierba, hubiera sido un insulto no hacerlo. Cobijados en la dulce sombra de un árbol, me senté con el rostro algo ido, puesto que con la luz del sol a su espalda, Ana se veía fantástica, una verdadera reina a la que el astro rey le rendía pleitesía.
    
    —Te ves guapa. —fue un pensamiento que brotó de mis labios con demasiada sinceridad, incluso me sorprendí al escucharlo.
    
    —Gracias, cielo. Tú también. —lo suyo sonó más a cortesía que otra cosa.
    
    Por los alrededores no había nadie, eran casi las tres de la tarde y el sol estaba empezando un descenso lento que llegaría más tarde que pronto. ...
    ... Me quedé contemplando a mi tía de manera abobada, su forma de sacar la comida, empezar a preparar todo, incluso esos toques en su cabello para dejarlos tras sus orejas.
    
    Se colocó una coleta cuando vio todo listo y cambió sus gafas por otras de sol igualmente graduadas. Me quedé en silencio, admirando su belleza, porque no sabía en qué momento había sucedido, sin embargo, en medio de mi pueblo, acudiendo para metérsela a Lidia en todo su esplendor, Ana… me parecía preciosa.
    
    —¿Comemos? —preguntó con su dulce sonrisa y un tono algo infantil.
    
    —Claro… —debí sonar tan imbécil…
    
    Comenzamos a comer entre alegres charlas que nos salían solas. Devoramos todo en menos de media hora y para cuando terminamos, ambos nos tumbamos a disfrutar del calor del día. Con seguridad, si no era esa misma noche, según lo que decía mi móvil, el tiempo iba a cambiar, por lo que debíamos aprovechar los últimos rayos de sol.
    
    Me tumbé bocabajo, mirando que eran cerca de las cuatro y… sorpresa, en la pantalla de mi móvil aparecía el nombre de Lidia, me había hablado y yo, casi la tenía olvidada.
    
    —¿Qué tal?
    
    —Bien, aquí pasando el rato en el pueblo. —le mandé un par de besos y después, me acordé de lo importante— ¿Tu abuelo, qué tal está?
    
    —Parece que ha sido todo un susto —me respondió al momento y mis esperanzas de verla aumentaron, tal vez estaba de camino—. Aunque… igual nos tenemos que quedar.
    
    —¿Cómo? —el corazón se me detuvo en el acto y empecé a pensar que mi viaje no tendría ...
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