1. Lo que Aprendí con mi Tía (2/4)


    Fecha: 29/01/2026, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: TodoRelatos

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    Me desperté renovado, sin resaca por esas pocas copas, eso sí, con una erección mañanera bastante potente que creaba una tienda de campaña en la cama de mi primo. Sonreí de manera algo chulesca, porque la verdad era que el monte que se creaba era bastante interesante.
    
    Alzando la cabeza, me percaté de que la puerta del cuarto estaba cerrada y era un buen momento para darme el mismo placer que antes de acostarme. Fui a coger el móvil para ver primero la hora y después, mirar alguna foto de Lidia que me pusiera bien caliente. Ya había mancillado a mi tía una vez… no era muy adecuado hacerlo por una segunda vez.
    
    Sin embargo, algo me detuvo. Escuché el pomo de la puerta y, en ese intervalo de tiempo tan escaso, lo vi girar ante mis ojos. Mi mente me avisó con velocidad de que mi duro pene seguía allí, apuntando al cielo con una potencia pocas veces vista.
    
    Si no me daba prisa, mi tía me vería al entrar, pero para cuando quise reaccionar, la puerta se separó de la pared comenzándose a abrir. Sentí verdadero pánico porque Ana me viera con esa tremenda empalmada y, de la misma manera que he visto a animales hacerse los muertos cuando viene un depredador…, yo me hice el dormido.
    
    Con el rabillo del ojo, vi cómo Ana entraba en la habitación con un cesto de ropa, dejando unas cuantas camisetas en la mesa y girándose para salir. Apenas tenía visión, ya que un movimiento en falso podía delatar mi engaño. Ella caminaba de puntillas para no molestarme y, antes de llegar ...
    ... a la puerta, se detuvo en seco.
    
    En ese instante sentí algo, fue como si alguien me estuviera observando, porque… era eso mismo lo que sucedía. El cuerpo de Ana se paró al lado de la cama, justo mirándome. Apreté los labios para no moverme ni un ápice, ni siquiera respirar, porque de hacerlo, la vergüenza de que me provocaría que me contemplara de esa guisa sería épica.
    
    Fueron unos tres segundos de absoluto terror, en lo que me mantuve quieto como una roca hasta que mi tía decidió caminar y cerrar la puerta cuando salió. Logré respirar para que mis músculos se relajasen, aunque entre todos los que tenía en el cuerpo uno continuaba más tieso que un cadáver en la morgue.
    
    Esperé pacientemente a que se bajase y, cuando sucedió, no me apeteció darme ningún placer. Había sido un instante bastante tenso y… extraño, ya que estaba completamente seguro de que mi tía me la había visto más dura que una piedra. Sí, cierto que todo fue con la sábana por encima; sin embargo…, eso no hacía que dejara de ser mi polla.
    
    Lo mejor era actuar con normalidad y me levanté para comenzar el día con una sonrisa. Al salir, fui a la cocina a saludarla igual que el día anterior; al fin y al cabo, yo estaba dormido y no sabía lo que había ocurrido. Ella me devolvió la sonrisa y me puso un rico desayuno sin nada más que añadir.
    
    —Desayuna, que tienes que coger fuerzas —comentó cuando pasé a su lado.
    
    —La verdad es que tengo hambre. —cogí un par de galletas y unté una en el ColaCao— Después ...
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