1. Mi hermana Jenny


    Fecha: 02/02/2026, Categorías: Incesto Autor: incestum, Fuente: CuentoRelatos

    ... ligeramente salida y cara larga, algunos dicen que parece jalisqueña, de 1.60 de estatura más o menos, de cuerpo ágil esbelto, su única imperfección es la barriguita, restos de dos embarazos, es muy deportista y atrevida.
    
    Vestía un traje de baño verde neón, con vetas amarillas, de espalda descubierta y escote grande por el frente, que le dejaba ver las pecas de su pecho, y una tela delgada que se amoldaba a su figura, su pelo mojado, lo recogió y al hacer el movimiento de hombros hacia atrás saco los senos al frente, lucía soberbia, mi cuñado debe haber disfrutado mucho ese cuerpo.
    
    Me sentí extraño, estar viendo a mi hermana como lo haría con cualquier otra mujer de la oficina o de la escuela, y tuve que cambiar de postura, otra erección me sorprendió.
    
    Nos levantamos a caminar y como titubeé, me miro y sonrió, “haaaa, otra vez estas como en la playa”, río alegremente y, me jalo de la mano, no tuve alternativa, me incorpore y caminamos por la playa, me tomo de la cintura y apoyo su cabeza en mi hombro, me condujo hacia lo zona mas apartada y oscura de la playa, yo la rodee con el brazo y acaricie la piel de sus hombros, llegamos a un área de senadores totalmente sola, los empleados se habían ido y, dejaron una cuantas luces encendidas.
    
    Paso sin pensarlo, nos encerramos en un dulce beso, mis labios probaron su boca, húmeda y dulce, olí su perfume de mujer, su lengua entro a mi boca como la serpiente que tentó a Eva, me repegué a ese cuerpo esbelto y fraterno, y ...
    ... puse mi verga hinchada entre su piernas.
    
    Con la mano hice jale la pierna de traje de baño y sacando mi tolete, le dio un pequeño empujón en su vagina, ella se quejó un poco, y trato de sacarse, pero la sostuve fuerte y empuje un poco más, sintiendo su tibia humedad, ella dejo de besarme y dijo “hasta ahí, hasta ahí”, pero no la solté y baje mis besos a su cuello, ella tenía un rictus de placer en la cara.
    
    Una voz ronca “jóvenes, no pueden estar aquí”, nos asustó y de un movimiento rápido enfunde mi miembro y nos desprendimos del abrazo.
    
    Caminamos hacia el área de cuartos del hotel y en las partes oscuras que había al paso intercambiamos caricias, al llegar a una pista de baile, donde aún había gente bailando y bebiendo, me quede a tomar una cerveza, necesitaba relajarme, y ella me acompaño, brevemente comentamos lo que paso y, le conté algunos comentarios que he leído en esta web, como si fueran míos, que si es de los más natural, que si es secreto no pasa nada, que esto, que aquello, y resumimos, somos adultos, y podemos enfrentar una situación como esta con madurez.
    
    Vi que la posibilidad de llegar a culminar el acto se alejaba, así que insistí en que deberíamos dejarnos llevar por la lujuria fraternal. Pero esa ocasión la noche se acercaba a su fin, junto con su marido que salió a buscarla, el que compartió conmigo una cerveza con gusto, como compartió los besos de su esposa, mi hermana.
    
    La aventura en Huatulco, entre Jenny y yo terminó bruscamente, y antes de ...
«1234...»