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Mi hermana Jenny
Fecha: 02/02/2026, Categorías: Incesto Autor: incestum, Fuente: CuentoRelatos
... movimiento y quedo en pantaletas. Ella me quitó la camisa y el pantalón, yo me despoje de los zapatos y calcetines, observo detenidamente mi cuerpo desnudo, no aguanté más la atraje hacia mí y la abrace para besarla con más fuerza que las otra veces, ella abrió sus piernas para acomodar su sexo en el mío, y sentimos lo cálido de nuestra pasión, con suaves movimientos nos dimos placer, intercalando nuestras respiraciones cortadas con suaves suspiros y apretones. La acosté en la orilla de la cama, miro al techo, quizás imaginando lo que le esperaba, estaba totalmente mojada, y mi miembro se le fue con toda rapidez y al fondo, suspiro y se quejó de forma tan profunda como no había escuchado a mujer alguna, movió su cadera para ponerse más cómoda. Y empezamos los movimientos que nos llevaron al placer único del sexo, sus rodillas se elevaron más y su cuerpo trato de incorporarse, la sostuve con fuerza, mientras ella decía con voz entrecortada “ya, ya, ya, ya,”, hasta que una parálisis y un profundo gemidito, me indico que había orgasmado, más humedad sentí en su sexo y, me esmere, por darle otro orgasmo, lo que logre poco más delante, pero ahora en vez de quejido su garganta soltó un gruñido, su pelo estaba en desorden y su cara estaba roja, con marcadas ojeras, los cuerpos de ambos estaban sudorosos, y yo a punto de terminar, entonces me acorde de los condones, le dije “me pondré un condón”, respondiéndome, “si es por el sida, ya es tarde y, por embarazo no temas, tu ...
... termina”. Volví a las caricias, y penetración rítmica dentro de mi hermana mayor, hasta que le anuncie, “voy”, arreciando sus movimientos de cadera, mordí sus pezones y ahogue un gemido cuando, mi miembro tuvo la primera contracción, apretaba tan fuerte mi pito, que no podía eyacular, tres, cuatro, contracciones más y el líquido salió de mi cuerpo para alojarse en el de Jenny , mi vientre y la parte superior de mis piernas rozaban con sus nalguitas, aumentando el gozo incestuoso, otro suspiro y me dijo “también termine, ay, ay, ay”. Dejamos de abrazarnos cuando mi pene se salió de la vagina por la flacidez natural, y me tumbe a su lado, nos abrazamos de lado y, nos miramos, intercambiamos sonrisas y me pregunta ¿cómo estuve?, “excelente”, replique, “y yo”, “también estuviste maravilloso”, después de largos minutos de relax y silencio, se levantó y recogió la ropa, me ordeno que la siguiera y entramos a la casa, eran casi las 3 de la tarde, yo tenía que volver a casa por mi esposa, pues teníamos comida en casa del otro de mis hermanos. Me llevo a la regadera del cuarto de su hijo y ahí nos bañamos uno al otro, le enjabone el pelo, la cara, pecho y la espalda, le lave las piernas y la crica, de la que se escurrió mi semen cuando íbamos de la habitación de la mucama al interior de la casa, me lavo el cuerpo y me seco con cariño, como se espera de una hermana. Nueva erección nos puso en juego otra vez, pero lo paramos pues ya no teníamos tiempo, salí de la casa, como si ...