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Sexo en la oficina
Fecha: 04/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: klarisa, Fuente: CuentoRelatos
Estábamos en el mes de octubre. Los que hayan leído mis anteriores relatos saben que soy limpiadora en un centro público, normalmente allí se trabaja por las mañanas, mientras que por las tardes solamente solemos estar el personal encargado de la limpieza y los seguratas, durante mi trabajo llevo el uniforme consistente en unos pantalones y una blusa, son amplios y nada eróticos, a mí me toca limpiar una zona de despachos, entre ellos hay uno donde trabaja un chico que vino hace poco después de aprobar unas oposiciones que deben de ser bastante difíciles, se llama Chema. Esa tarde estaba limpiando ese despacho, aprovechando que no había nadie, y por tanto es mucho más cómodo, tanto para mí, como para la gente que trabaja allí, pero esa tarde llegó Chema, me saludó y al preguntarle por el motivo de su presencia me dijo que al parecer tenía que hacer un trabajo con una cierta urgencia, por lo que además estar solo, sin que nadie le interrumpiera le venía muy bien, se sentó en su mesa y encendió su ordenador. Yo continué limpiando, pero de repente tuve la impresión de que Chema apartaba su vista del ordenador y me miraba, quizás follar con jóvenes había estimulado mi ego y me hacía sentirme más deseada, eso pensé y traté de desterrar esa idea de mi mente, pero al cabo del rato volví a tener la misma impresión, así que no se si disculpándome o insinuándome le pregunté si le molestaba y prefería que volviera luego cuando el hubiera terminado su tarea, para mi sorpresa él ...
... ante mis palabras respondió con cierto nerviosismo, como si le hubiera pillado, así que el joven cerebrito me deseaba, no cuestión de dejar pasar la ocasión. Le saqué la conversación de nuestras vidas, él tenía sobre la mesa el retrato de su mujer, que también trabajaba en el mismo edificio, era sexy y joven, se lo dije, el me confesó que el cuidado de su hijo, y el estrés de la vida diaria habían afectado a la pasión que sentían el uno por el otro. Yo aproveché la ocasión y arrimando mis tetas a su cabeza le abracé y dije: –Pues Marian hace muy mal si no cuida a un chico como tú que además de inteligente es buena persona, cualquiera de las chicas de este sitio se lo puede quitar. Y mientras lo decía rozaba con mis tetas su cabeza, me hice la despistada y seguí rozándosela, él no decía nada, yo seguí con mis tetas pegadas a su cabeza, me decidí a bajar mis manos hasta llegar a su polla, y se la toqué por encima del pantalón y dije: –Vaya parece que encima tienes una polla de un buen tamaño, perdona si te parezco atrevida, pero me gustaría vértela. Me arrodillé, el apartó un poco su silla de la mesa, yo le desabroché el cinturón y de un golpe comencé a bajarle a la vez los pantalones y el short, hasta que se los dejé a la altura de sus zapatos, su polla se quedó al aire, estaba dura y tenía buen tamaño, la cogí con mis manos y le dije: Efectivamente Marian puede estar orgullosa de lo que tiene en casa y si ella no sabe apreciarlo las demás lo haremos por ...