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Unos vecinos influencers 6. EL REGALO QUE NADIE
Fecha: 07/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... esa sonrisa suya, tan segura, tan amable, tan de vecino perfecto. —¡Feliz cumpleaños, vecino! —gritó, mientras otros invitados aplaudían desde el salón. Y ahí me di cuenta. Había olvidado por completo que hoy era mi cumpleaños. Entre las dudas, la tensión, los silencios de Clara, la cercanía de Teddy, las actitudes extrañas de Alex... había construido una historia paralela. Una pesadilla que no existía. O al menos, no como yo la había imaginado. Me sentí estúpido. Aliviado. Ridículo. Emocionado. Todo al mismo tiempo. Sentí cómo el suelo volvía a su sitio bajo mis pies, aunque algo dentro de mí… todavía temblaba. Clara me abrazó y me besó en la mejilla. —Estás pálido —me susurró al oído—. ¿Te has emocionado? Asentí sin decir palabra. Sí. Me había emocionado. Por suerte solo había sido una sorpresa, un malentendido, una fiesta. Pero esa voz de Alex… esa frase suya… todavía me daba vueltas en la cabeza. “A ver qué sorpresa te espera.” Alex se acercó entonces, rozando mi hombro con el suyo como un igual, como un cómplice. —Feliz cumpleaños, viejo—murmuró, y en sus ojos vi algo nuevo, algo adulto, algo que me hizo preguntarme cuánto hacía que mi hijo había dejado de ser un niño—. Aunque... la fiesta no ha hecho más que empezar. Clara río, un sonido bajo y sensual, mientras sus dedos se entrelazaban con los míos. —Ven—me ordenó, tirando de mí hacia la casa—. Hay un pastel que necesita que lo soples... y unas cuantas velas que están ...
... deseando derretirse. Clara me hablaba con dulzura, pero mi cabeza aún intentaba recuperar el equilibrio. Mi cuerpo sabía que no había peligro… pero mi corazón seguía a la defensiva. Cuando llegamos a casa, algo ya no cuadraba. Las luces de la entrada estaban encendidas. Y no las de siempre, sino esas pequeñas guirnaldas que solo usamos en navidad… o en ocasiones especiales. Teddy abrió la puerta con total naturalidad. Clara me miró con una sonrisa que escondía algo más. Entramos. Y entonces… ocurrió. —¡¡¡Cumpleaaaños feeeeeliz…!!! —gritaron todos al unísono, saliendo desde cada rincón del salón. Me detuve en seco. Era como entrar en otro mundo. En un instante, todos los miedos, las dudas, la tensión… se disiparon como humo. Ahí estaban. Mis padres, Tomás y Elena, sentados en el sofá, emocionados, con los ojos húmedos. Mamá se tapaba la boca con las manos, papá asentía como si supiera algo que yo no. Mi hermano Mario, siempre tan desastroso con la ropa, llevaba por primera vez una camisa decente. Y a su lado, Lucía, mi cuñada, con esa risa contagiosa y una copa de vino en la mano. En el suelo, sus dos hijos, Carmen y Mateo, correteaban entre globos y serpentinas. Luis y Eva, mis amigos del trabajo, se acercaron con una tarta en forma de balón de fútbol. Eva me abrazó con fuerza. Luis hizo una broma tonta sobre mi barriga, como siempre. Sebas y Marta, mis vecinos de toda la vida, también estaban. Con sus gemelas, que ya casi eran adolescentes y me ...