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Unos vecinos influencers 6. EL REGALO QUE NADIE
Fecha: 07/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... saludaban con ese aire de “ya no somos niñas”. Y entonces vi a Gael.Mi hijo menor. En su silla de ruedas, con una gorra de cumpleaños ladeada sobre la cabeza, riéndose sin parar. Detrás de él, Juana, su cuidadora, lo empujaba con dulzura. Sus ojos se encontraron con los míos. Solo me dijo: —Está muy feliz de verte. Yo no pude responder.No con palabras. Fui hacia él y lo abracé como si hiciera semanas que no lo veía. Como si solo al tocarlo pudiera creer que todo esto era real. —¿Te lo esperabas? —me dijo Clara al oído. Negué con la cabeza. Estaba completamente abrumado. Los ojos me ardían. El pecho se me llenó de una mezcla de emoción, vergüenza, gratitud y amor. Sentía que no merecía tanto. —No sabía que tanta gente me quería —murmuré sin pensar. Y fue entonces cuando todos, todos, comenzaron a cantar de nuevo: —¡¡¡Cumpleaaaños feeeeeliz… te deseaaaamos tooodooos…!!! Miré a Clara. Estaba preciosa. Radiante. Y esta vez no había sombras detrás. Solo luz. Teddy me ofreció una copa. —Por muchos más, vecino —dijo con una sonrisa genuina. Alex me palmeó la espalda. Gael chocó mi mano. Y yo, por primera vez en mucho tiempo, me permití sentirme querido sin sospechar nada. Era mi cumpleaños. Y estaba en casa. Con los míos. Lucy emergió entre la multitud como un pecado hecho carne, su silueta esculpida en ese conjunto marrón que se pegaba a cada curva como una segunda piel. El top de cremallera frontal —¿cuánto bajaba esa maldita ...
... cosa?— se ajustaba a su torso con una precisión obscena, el cuello tipo camisa abierto lo justo para insinuar la sombra de sus pechos cada vez que respiraba. Y Dios, cómo respiraba. Los shorts —¿o eran apenas un suspiro de tela?— le abrazaban las caderas con tachuelas metálicas que brillaban bajo las luces del concierto, como pequeñas advertencias: "Tócame y sangrarás". Cada paso que daba hacia mí era un desafío, las piernas largas y doradas moviéndose con esa seguridad de quien sabe exactamente el efecto que causa. —¿Te gusta? —preguntó, mordiendo el borde del vaso de Coca-Cola. El hielo chocó contra sus labios rosados, húmedos y fríos, y por un segundo imaginé qué más podrían enfriar... Mis pensamientos ardían. Su cabello, liso y perfumado, rozó mi hombro cuando se inclinó para susurrar:—La cremallera tiene truco, Armando... Se abre” entera” con un solo gesto. El vaso rojo en su mano brilló como una señal de stop que nadie —ni yo— iba a obedecer. —¿Te lo esperabas? —Clara apareció a mi lado, con una copa en la mano y una sonrisa que no podía ser fingida. había globos por todos lados. Y una pancarta que colgaba torpemente del techo con letras doradas que decían: "Feliz cumpleaños, Armando". Y yo, que había pasado la tarde convencido de que algo iba mal… que Clara… que Teddy… que mi propio hijo me estaba ocultando algo… Y resulta que me habían organizado una fiesta sorpresa. —No —respondí, todavía aturdido—. Ni lo más mínimo. Me abrazó. Me ...