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Unos vecinos influencers 6. EL REGALO QUE NADIE
Fecha: 07/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: LuzOscura90, Fuente: TodoRelatos
... susurró al oído:—Tranquilo… Hoy solo se trata de ti. El salón parecía más grande de lo habitual. O tal vez era yo que lo veía con otros ojos. Mi hermano Mario ya se había apoderado del altavoz y ponía canciones del 2000. Luis y Eva me acercaron una cerveza. Gael, desde su silla de ruedas, estaba comiendo un trozo de tarta, mientras se lo daba Juana. Teddy apareció con una corona de papel. —Es obligatorio ponérsela —dijo, muy serio. Y antes de que pudiera negarme, Lucy, que estaba junto a Alex, me la plantó en la cabeza. —¡Ahora sí pareces el rey de tu casa! —dijo ella, riéndose. Yo no sabía si reír o llorar. Así que opté por hacer lo segundo… por dentro. Por fuera sonreí. Clara trajo una caja envuelta en papel azul. —Este es de parte de los dos —dijo, señalando a Gael y Alex. —¿Los tres? —pregunté con una ceja alzada. —Sí —dijo Alex—. Yo puse la idea, mamá lo pagó, y Gael… bueno ayudó a envolverlo. Lo abrí. Era una camiseta de fútbol antigua, firmada por varios jugadores del equipo de mi infancia. Un regalo que solo alguien que me conoce de verdad sabría darme. —¿Cómo habéis conseguido esto? —Con magia… y eBay —dijo Clara, encogiéndose de hombros. Después vinieron más regalos: un libro de parte de Eva (sobre liderazgo, como si yo tuviera a quién liderar), una caja de herramientas de parte de mi hermano (que usaré el día que se congelen los infiernos), y una carta preciosa de mi primo que vivía en Francia y no pudo venir,la guardé en el ...
... bolsillo sin leer en voz alta, porque sabía que me partiría el alma. Y entonces… llegó la tarta, dos pisos, chocolate, velas y cuarenta y dos años. —¡Pide un deseo, papá! —gritó Alex. Me quedé unos segundos en silencio. Todos mirándome. La llama temblando. Pensé en Clara. En mis hijos. En las dudas. En el miedo. Y deseé, solo por un instante, que todo esto fuera real. Que no hubiese trampa. Que pudiera confiar otra vez. Soplé. Aplausos. Fotos. Alguien me metió el primer trozo de tarta en la boca sin aviso. Era Lucy. —No puedes cortar tu propia tarta, es tradición —dijo, manchándome la nariz con nata. La noche siguió. Risas, conversaciones cruzadas, un brindis de papá que nadie entendió, y una coreografía espontánea de las gemelas de los vecinos en el salón. Yo no paraba de mirar a Clara. Radiante. Su vestido largo se movía con elegancia entre la gente. Reía. Bailaba. Me lanzaba miradas. Era mi mujer. Y al menos por esa noche… también parecía mi cómplice. Y mientras todos cantaban por segunda vez el cumpleaños feliz (porque Sebas llegó tarde y exigió repetirlo), pensé que, por muy extraño que fuera todo lo que había pasado últimamente… aún quedaban momentos que merecían la pena. Y yo acababa de vivir uno. La música y las risas se ahogaban tras la puerta cerrada de la cocina. Yo me había refugiado allí buscando un respiro... o quizás buscando algo más. El último trago de whisky ardía en mi garganta cuando ella apareció en el umbral. Lucy. Su conjunto ...