1. Se Convirtió en la Puta de un Mendigo - Parte 1


    Fecha: 08/02/2026, Categorías: No Consentido Autor: Perla Iglesias, Fuente: TodoRelatos

    ... había convertido en un espectro que la seguía con la paciencia de un depredador. Sabía sus horarios, las calles que transitaba, incluso los días en que se detenía a comprar un café antes de entrar a su oficina. La había visto reír con amigos, contestar el teléfono con voz profesional, ajustarse el flequillo frente al reflejo de un escaparate. La conocía mejor que nadie.
    
    Y sin embargo, ella no lo veía.
    
    No realmente.
    
    Para ella, él era solo otro rostro en el paisaje urbano, otro mendigo al que a veces dejaba unas monedas. Pero para él, ella era el centro de todo.
    
    "Tres veces por semana," recordaba, mientras sus dedos manchados de suciedad se cerraban alrededor del pasamontañas que había rescatado de un contenedor. Estaba desgastado, roto en algunos lugares, pero cumpliría su función. No necesitaba elegancia. Solo anonimato.
    
    La noche elegida era fría, el aire cargado con el olor a gasolina y humedad que siempre flotaba bajo los puentes de la autopista. Las luces de los coches pasaban como estrellas fugaces sobre el asfalto, demasiado lejos, demasiado rápido para prestar atención a lo que ocurría abajo.
    
    Ella apareció, como siempre, caminando con esa seguridad que la hacía parecer intocable. Su vestido negro de oficina, ceñido a su cuerpo, se movía con cada paso, acentuando la curva de sus caderas. Los tacones resonaban contra el concreto, un ritmo constante que él había aprendido a reconocer entre el ruido de la ciudad.
    
    "Ahora."
    
    El momento era perfecto. No ...
    ... había nadie más. Solo el eco distante de los motores y el viento que silbaba entre los pilares del puente.
    
    —¡Aah!—
    
    Su mano se cerró sobre su boca antes de que pudiera gritar, ahogando el sonido en su garganta. Ella se tensó, los músculos de su espalda arqueándose bajo su palma, pero él ya la tenía. La empujó contra una de las columnas de cemento, su cuerpo aplastado contra el frío de la estructura.
    
    —Ahora eres mía— susurró, la voz ronca, cargada de años de silencio y deseo acumulado.
    
    Ella intentó forcejear, los dedos arañando el aire, buscando algo a lo que aferrarse. Pero no había escape.
    
    —Ahaah— fue lo único que logró emitir, un sonido ahogado, casi animal, que se perdió en la noche.
    
    Sus manos eran rápidas, brutales. Agarró el borde de su vestido y lo levantó, revelando la piel suave de sus muslos. Las bragas, finas y negras, cedieron con un desgarro seco.
    
    "Tan húmeda…"
    
    La humedad entre sus piernas lo sorprendió. No era el miedo lo que la hacía temblar, no solo eso. Era algo más. Algo que él reconoció al instante.
    
    —Eras muy puta— le escupió, los dedos hundiéndose en su carne sin pedir permiso.
    
    Ella sacudió la cabeza, intentando negarlo, pero su cuerpo no mentía. La resistencia en sus músculos se debilitaba, el ritmo de su respiración se aceleraba.
    
    "Esto… esto no debería excitarse…" pensó ella, pero el calor que crecía en su vientre era innegable.
    
    Él lo sabía. Lo sentía en la manera en que sus caderas se movían involuntariamente, buscando ...
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