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Se Convirtió en la Puta de un Mendigo - Parte 1
Fecha: 08/02/2026, Categorías: No Consentido Autor: Perla Iglesias, Fuente: TodoRelatos
... gruñó, satisfecho al sentir cómo su interior se ajustaba a él, cálido y húmedo, como si su cuerpo, a pesar de la mente de Julieta, ya lo hubiera estado esperando. —Así… así es— murmuró, hundiéndose un poco más, sintiendo cada pliegue, cada temblor interno que ella no podía controlar. Julieta intentó concentrarse en el dolor, en la invasión, en cualquier cosa que no fuera el placer que empezaba a brotar desde lo más profundo de su vientre. Pero era inútil. Cada centímetro que él ganaba era una derrota, una rendición de su cuerpo a una sensación que no quería admitir. "Odio esto… odio que me guste…" Pero su coño, traicionero, se apretaba alrededor de él, como si intentara retenerlo, como si no quisiera que se fuera. Él lo notó, por supuesto. Un gruñido gutural escapó de su garganta cuando por fin estuvo completamente dentro, sus caderas pegadas a las nalgas de Julieta. —Dios…— maldijo, los dedos clavándose en su cadera. —Más apretada que una virgen… pero ya no lo eres, ¿verdad? Julieta sacudió la cabeza, negando, protestando, pero él ya había comenzado a moverse. Al principio fueron embestidas lentas, calculadas, como si quisiera memorizar cada milímetro de su interior. Pero pronto, la paciencia se le agotó. Las empujadas se hicieron más fuertes, más profundas, cada una sacudiendo el cuerpo de Julieta contra la columna de cemento. El vestido negro, arrugado y levantado, dejaba al descubierto el contraste entre su piel inmaculada y la suciedad de ...
... él. —Mmmh— Los gemidos de Julieta, aunque ahogados, llenaban el espacio entre ellos. Ya no eran solo de protesta. No podían serlo. Él lo sabía. —Sí… gime para mí— ordenó, la voz ronca por el esfuerzo. —Quiero oír cómo te rompo. Julieta intentó resistirse, pero su cuerpo ya había elegido un bando. Con cada embestida, una chispa de placer se encendía dentro de ella, acumulándose en un lugar profundo que empezaba a temblar. "No… no voy a…" Pero lo haría. Él lo veía, lo sentía. La manera en que sus músculos se tensaban, cómo su respiración se hacía más rápida, más descontrolada. —Vas a venir— declaró, como si fuera una sentencia. —Vas a venir en mi verga, como la puta que eres. Julieta negó frenéticamente, pero ya era demasiado tarde. La ola de placer la golpeó sin piedad, sacudiéndola desde las puntas de los dedos hasta lo más profundo de su ser. Su cuerpo se arqueó, un gemido largo y tembloroso escapando entre sus labios a pesar de la mano que intentaba silenciarla. Él no se detuvo. Al contrario, usó cada contracción de su interior para su propio placer, embistiendo más fuerte, más rápido, hasta que con un gruñido animal, la siguió al abismo. Cuando terminó, Julieta apenas podía sostenerse en pie. Su cuerpo, antes tenso, ahora era solo un peso contra el cemento. Él se separó de ella con un sonido húmedo, satisfecho, victorioso. —Mira lo que me hiciste hacer— murmuró, como si ella hubiera tenido alguna culpa. Julieta no respondió. No ...