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Capítulo 20: Tarde de amigas
Fecha: 12/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... Daniela sonrió contra su sexo al notar la reacción; decidió imitar lo que Carlota le había hecho antes, succionando suavemente el botón hinchado. Carlota vio las estrellas. Era tan intenso, tan absolutamente placentero, que apenas podía respirar. Daniela alternaba succionar su clítoris con latigazos rápidos de lengua, y aquello la estaba enviando a la luna. —Sí…sí… así… —murmuraba sin darse cuenta, animando a su amiga, que se aplicó con más ganas al escucharla. Con la mano libre, Daniela no pudo resistir la tentación de explorar más. Muy despacio, llevó un dedo a la entrada de Carlota, que destilaba calor y humedad. La fue empujando dentro con cuidado. Carlota gimió fuerte al sentir el dedo medio de Daniela deslizarse en su interior, pero lejos de dolerle, la sensación de que la penetrara se sintió increíble. Muslos temblorosos, le rodeó instintivamente la cabeza con las piernas, queriendo más adentro. Daniela entendió la indirecta: empezó a mover el dedo dentro-fuera, despacito al principio. Al mismo tiempo, lamía el clítoris de Carlota con ritmito. —Oh… oh, joder… Dani, me corro… —avisó Carlota entre jadeos, sintiendo que todo su vientre se anudaba deliciosamente. Daniela clavó sus ojos en el rostro extasiado de Carlota, queriendo verla acabar. Sin detener sus lamidas, metió un segundo dedo junto al primero, estirando un poco más ese coño caliente. Los deslizó hasta el fondo y los curvó buscando el punto dulce. Carlota prácticamente gritó. Una sacudida la ...
... recorrió de pies a cabeza. Todo explotó: su clítoris pulsó bajo la lengua de Daniela y su interior se contrajo con fuerza alrededor de sus dedos, soltando oleadas de líquido tibio. —¡Ahhh sííí! —Carlota se arqueó, aferrándose con una mano a las sábanas y con la otra al hombro de Daniela, clavándole sin querer las uñas. Estaba teniendo un orgasmo arrollador, de esos que borraban la noción de espacio y tiempo. Daniela se bebió cada sonido y cada gota. Continuó lamiendo suavemente a Carlota para prolongar su clímax, sacando despacio los dedos y enfocándose en su botón hipersensible con ternura hasta que su amiga, entre espasmos, la apartó con un gemidito suplicante por la sobreestimulación. Ambas quedaron jadeando; Carlota recostada contra la cama, con el cuerpo aún tembloroso, y Daniela de rodillas frente a ella, con la boca brillosa y los ojos encendidos. Carlota incorporó la cabeza y, aun sin aliento, dibujó una sonrisa satisfecha. —Tía… no sabía que hacías eso tan bien… —bromeó débilmente, provocando la risa de Daniela. —Ni yo… —admitió Daniela riendo también. Se limpió la barbilla con el dorso de la mano y, llena de audacia post-orgasmo ajeno, se subió a horcajadas sobre Carlota allí en el suelo, empujándola con suavidad hasta tumbarla boca arriba sobre la alfombra. Carlota la recibió entre sus brazos, sin dejar de reír entre dientes. Cuando quedaron cara a cara, Daniela rozó la nariz con la suya—. Quiero verte correrte otra vez… —susurró, traviesa, antes de besarla ...