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Capítulo 20: Tarde de amigas
Fecha: 12/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... cálido jugo mojándole más, Carlota se dejó ir también. —¡Aaah!… ¡Daniela! —Soltó el nombre de su amiga en un gemido desgarrado mientras su cuerpo era sacudido por el orgasmo más intenso que recordaba. Un torrente de placer recorrió cada fibra de su ser; incluso su visión se nubló por un instante. Notó su propia esencia mezclarse con la de Daniela entre sus piernas, manchándoles los muslos y la alfombra debajo. Temblando, Carlota se dejó caer sobre el cuerpo de Daniela. Ambas respiraban agitadas, sudando y con el corazón a punto de salir del pecho. Permanecieron así un minuto, acurrucadas en el suelo, recuperando el aliento y procesando lo que acababa de ocurrir. Carlota levantó la cabeza primero, buscando los ojos de Daniela con cierta preocupación repentina. Siempre existía la posibilidad de que tras correrse la realidad las golpeara con vergüenza. —¿Tú estás bien…? —preguntó en un murmullo, acariciándole la mejilla enrojecida. Daniela sonrió, aún con la mirada medio perdida en el techo. Al enfocarla, rió suavemente. —¿Bien? Estoy… flipando —confesó, y ambas se echaron a reír. Una risa cómplice, llena de alivio y euforia post-orgásmica. Carlota se dejó caer a un lado, tumbada junto a Daniela en la alfombra, y la abrazó por la cintura. Daniela correspondió dándole un beso suave en la frente, como haría con una amante, lo que hizo que Carlota sintiera mariposas—. Ha sido increíble… —Ya ves… —sonrió Carlota, alisando un mechón rebelde del pelo de Daniela—. No ...
... imaginaba que… nosotras… Daniela negó, riendo aún. —Ni yo. Pero, joder, me ha encantado. Eres buenísima, tía. —Tú más —protestó Carlota divertida, dándole un toquecito en la nariz. Se quedaron mirándose, ahora sí un poco tímidas tras la tormenta. ¿Qué significaba esto para su amistad? Ninguna estaba segura, pero por lo pronto ninguna se arrepentía. Tras unos minutos de caricias suaves y besitos robados, Carlota vio su móvil sobre la mesita de noche de Daniela. Recordó de pronto algo que había rondado su mente desde que aquello comenzó: Miguel. Daniela notó la expresión pensativa de Carlota y alzó una ceja. —¿En qué piensas? —preguntó, dibujando círculos con el dedo en el vientre de su amiga. Carlota mordisqueó su labio inferior, vacilante. —En… Miguel —admitió al fin—. Esto le volaría la cabeza. Daniela abrió mucho los ojos y soltó una carcajada incrédula. —¡La hostia, es verdad! Tu chico se moriría viéndonos… —Se incorporó un poco, apoyándose en un codo—. ¿Crees que se cabrearía? Carlota negó rápido. —No, no… para nada. Miguel es súper abierto. De hecho… —hizo una pausa, debatiendo si contarle—. Este finde en Italia pasó algo… con otro chico. Y él participó. Las cejas de Daniela casi se tocaron el techo. —¿Qué dices? ¿En serio? ¡Vaya con Miguelito! —Soltó una risilla maliciosa—. Entonces definitivamente esto no le molestaría. Más bien lo contrario… Carlota notó un calor travieso en sus mejillas. —¿Tú crees que deberíamos contárselo? —preguntó con fingida ...