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Al fin volvió mi primo (parte 1)
Fecha: 12/02/2026, Categorías: Gays Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos
Al día siguiente que Lucas, el primo de mi primo, partiera hacia Barcelona, llegaba mi primo Martín de regreso del campeonato provincial de natación. Mi tía me pidió que lo fuera a buscar a la terminal de ómnibus de la ciudad vecina en el auto de él y lo llevara a la casa de fin de semana, para que nos alojáramos ahí unos días. Ella se iría a las termas con las amigas y mi tío se había ido a cazar a una estancia de otros amigos. El micro llegó con un par de horas de retraso y al bajar se sorprendió al verme a mí y no a sus padres. Le conté lo que había ocurrido y fuimos hasta su auto. -¡Es mi auto!, exclamó sorprendido. -Y no se lo presto a nadie. -Pero tu madre sí me lo prestó y tenemos que ir a la quinta porque en tu casa estarán los pintores toda la semana, le dije mientras no le sacaba los ojos del escultural cuerpo que había desarrollado, enfundado en una remera ajustada y en pantalones deportivos ceñidos a sus caderas y piernas. -¡Qué lomazo sacaste!, no pude evitar decirle. -¡Y qué bien te queda el pelo rubio y bien cortado de costado! Había quedado realmente embobado con Martín. Pero él estaba contrariado porque iba a conducir yo hasta la casa (él no tenía la licencia de conducir consigo) y antes de salir me dijo que no me dejaría hacerlo ni si le chupaba la pija. -Eso vamos a verlo, porque primero tenés que darte una ducha, después de tantas horas de viaje. Llegamos a la quinta, entré el auto mientras él iba a su habitación a dejar bolso y ...
... mochila y luego salió en cueros, mostrando un torso que estaba para lamerlo todo, con pectorales y abdominales bien marcados y una espalda que con sus hoyuelos en las caderas era un recreo para la vista. -¿No te ibas a duchar? -Me voy a bañar en la ducha de la pileta, si te parece bien, me respondió con sorna. Al tiempo que iba hacia la punta de la pileta donde estaba el cuartito de baño exterior y la ducha adosada, se quitaba los pantalones ceñidos, mostrando un slip de competición celeste flúo que le destacaba sus atributos, un bulto apreciable y un trasero que parecía la manzana perfecta. No dudé en seguirlo con la excusa de ir juntando su ropa y abrir las llaves de paso, sin sacarle los ojos de encima. Se empezó a duchar con el slip puesto, pero notó que no tenía jabón a mano y me lo pidió. -Por favor, ¿no?, le dije. -Sí, por favor, ¿me alcanzás el jabón y el cepillo para la espalda?, algo más calmado. -Acá tenés, jabón y esponja, pero no hay cepillo para la espalda. Si querés, te doy una mano, mientras me quitaba la remera y las bermudas, quedando sólo con bóxer. Cuando se empezó a enjabonar por delante, le pregunté si se iba a bañar vestido y me respondió que teniendo el slip puesto era casi como estar desnudo. -Pero no es lo mismo, le dije yo acercándome por detrás. Ni me respondió. Tomé la esponja y le pedí el jabón. -Es para enjabonarte la espalda, le dije. Me lo dio de mala gana. Cuando comencé a pasarle la esponja enjabonada y la mano por ...