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Al fin volvió mi primo (parte 1)
Fecha: 12/02/2026, Categorías: Gays Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos
... mirándolo a los ojos y atrayéndolo más aún hacia mí, como queriéndome fundir con su cuerpo escultural. Retomamos los besos que no quería abandonar, particularmente yo, varios minutos más, profundizando nuestras caricias en las nalgas y el culo del otro. -Creo que te ganaste un premio, le dije, separándome algo y lamiendo sus pectorales, pezones y abdominales, hasta llegar a su dura poronga. Empecé por lamerle el glande, que no tardé en engullirme y empujando sus glúteos hacia mí lo incité a cogerme por la boca. Medio minuto pude aguantar hasta que me detuve para tomar aire, pensando en seguir, cuando noté que se tensaba su cuerpo. -¡Casi me hacés acabar! -¡No! ¡Controlate! Esa leche la quiero para mí, pero no en la boca. Me miró extrañado, casi sin comprender. Así que nos volvimos a besar, volví a lamerle el cuello y lo fui poniendo de espaldas a mí, para poner mi pija entre sus nalgas y acariciarle todo el torso, mientras Martín se recostaba de nuevo sobre mi hombro y me seguía susurrando al oído ¡Qué puto sos! y se agarraba de mis nalgas para apretarme contra su cuerpo. Nos besamos largamente, como habíamos quedado, hasta que empecé a pasarle la lengua por su espalda, otra vez bajando hasta sus preciosas nalgas, que abrí lentamente para lamerle el orificio del culo y tratar penetrarlo lo más posible con mi lengua mientras caía el agua. Volví a detenerme y mirándolo a los ojos le pregunté si le había gustado. -¡Estuvo buenísimo! Nos seguimos lavando y ...
... enjabonando mutuamente, al tiempo que nos frotábamos cuerpos, pijas y culos, hasta enjuagarnos. Sin cerrar la ducha, puse mi lengua a trabajar, unos minutos de mamarle el miembro y los huevos, otros minutos comiéndome su sabroso agujero, haciéndolo gemir de placer casi hasta el éxtasis. Nos pusimos uno al lado del otro, y le empecé a poner crema enjuague dentro del culo, pidiéndole que él hiciera lo mismo con el mío. Así nos masajeábamos suavemente la próstata y él estallaba de placer, al punto que le pedí que me penetrara con cuidado, despacio, de a poco, mientras me apoyaba en la base de la ducha y le ofrecía mi culo en pompa. Me tomó de la cintura y me la fue poniendo como le había pedido hasta que pudo vencer mi resistencia interna, que no era mucha, y me la metió del todo. Mientras yo berreaba como si estuviera en celo, Martín me preguntó si me gustaba como me estaba bombeando. -Sí, me encanta, pero quedate quieto, con la pija hermosa y dura que me pusiste. Y dejá que me mueva un poco yo, por favor. Así lo hizo y lo empecé a coger con mi culo, pero no aguantó quedarse quieto y me siguió cogiendo él también, hasta que llegamos a coordinar el vaivén, o sea que cuando él empujaba hacia adelante, yo presionaba mi culo hacia atrás. Cuando empecé a presionar y aflojar el esfínter acompañando sus acometidas, Martín se puso tenso, aumentó sus embestidas y acabó dentro de mí un chorro inacabable de esperma cálido, bufando como un potro. -¡Quedate, no te salgas, por favor! ...