-
Al fin volvió mi primo (parte 1)
Fecha: 12/02/2026, Categorías: Gays Autor: Dayenorius1, Fuente: CuentoRelatos
... la espalda se sobresaltó y le dio un escalofrío. ¿Te asustaste? -No, me respondió. Es que tenés las manos muy suaves, son como caricias. -¿Viste? Es que soy muy tierno yo, le dije, y comencé a pasarle la esponja con la otra mano. Con una le enjabonaba la piel directamente y con la otra le pasaba la esponja, con lo cual se fue relajando. Al llegar a las caderas, yo debía meter las manos debajo de su slip o quitárselo. -¿Te saco el slip o te enjabono por adentro? -Por ahora me lo dejo así. Así empecé a enjabonar sus glúteos que eran una dulzura de piel, pero estaban bien firmes, así que no pude reprimir un suspiro de placer. Y él también, para mi sorpresa. -Parece que te gusta, le dije. -Sí, algo. Creo que a vos también, ¿no? -Es que tenés la piel tersa como de durazno y además tus nalgas son bien duritas. ¿Querés que siga por adelante? -¿Te animás? No respondí y le pasé las manos y el jabón por los huevos y la pija, que ya la tenía bien al palo. -¡Uy! ¡Qué dura la tenés! ¡Está durísima!, le dije mientras se la sobaba con las manos enjabonadas, pasando de la poronga a los huevos y volviendo a acariciarla una y otra vez, haciéndolo estremecer de placer, mientras yo le susurraba al oído que no podía parar. -¡Qué puto sos!, me susurró con voz ronca al oído mientras se recostaba sobre mi hombro. -¿Cómo me dijiste? – ¡No! ¡Perdoname! No quise… -¡No! Quedate tranquilo, es que me gusta cómo me lo dijiste. -¿De verdad? -¡Claro! Decimelo ...
... otra vez, con el mismo tono, por favor. -¡Qué puto sos!, en voz muy baja y al oído, volvió a repetir. -¡Qué lindo cómo lo decís! Me gusta mucho. ¿Sigo? -¡Sí! ¡No parés, por favor! Mientras le seguía enjabonando y acariciando la pija y los huevos, con una mano comenzaba a bajarle el slip de competición y me agachaba detrás suyo lamiéndole el cuello primero y la espalda después, con suaves lengüeteos giratorios, haciéndolo gemir de placer. Mi objetivo era claro, terminar de desnudarlo y comerle esos preciosos y redondos glúteos. De a poco le quité el slip por los tobillos, a lo que él colaboró levantando una pierna a la vez y lo hice girar en redondo, quedando cara a cara. Martín estaba arrebatado de placer y tenía los ojos llenos de lágrimas. Nos miramos a los ojos y le pregunté si estaba triste. -Para nada. Me gusta mucho cómo me lo hacés. Nuestras pijas paradas se tocaban y frotaban a voluntad hasta que lo tomé del cuello y él hizo lo mismo con mis nalgas, metiendo sus manos dentro de mis bermudas. Casi instantáneamente me besó en la boca, con una pasión irrefrenable. Besaba como los dioses y casi me hizo perder el aliento morreándome de lo lindo, como si fuera un experto. Varios minutos chuponeando estuvimos hasta que paramos a tomar aliento. -¿Seguro nunca besaste a una chica? ¿O a un chico? -¡Seguro! Es la primera vez que beso a alguien en la boca. -Entonces naciste para besar porque lo hacés muy bien. Nadie me besó como besas vos, le respondí ...