1. Inicio del animal sumiso


    Fecha: 14/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Gaia, Fuente: TodoRelatos

    ¡Hola!
    
    Antes que nada, este no es un típico relato de sexo. Si lo que buscas es solo sexo, sin más, sal. Pero si quieres entender la mente de una sumisa, cómo se crea, cómo reacciona… es tu sitio.
    
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    Pocos cumplen la promesa que hicieron de niños. Si existiera un archivo con lo que cada persona decía que sería a los diez años, y se comparara con lo que realmente hace a los treinta, las coincidencias serían escasas. Así es la vida: caprichosa, cambiante, y a veces implacable con los sueños.
    
    En general, una gran parte de la población se conforma. Se conforma con la carrera que estudió, con el trabajo al que dedica más de cuarenta horas semanales, y con la pareja con la que pasará el resto de su vida. Se conforma incluso con el sexo. Nadie debería conformarse con el sexo.
    
    Pero hay un pequeño porcentaje de personas que tiene suerte. Suerte porque, en algún momento de su vida, experimentan una sacudida. Un temblor interno, un destello, una revelación. Algo que remueve sus cimientos y les impide conformarse. Desde entonces, buscan más, necesitan más. No porque lo que tengan sea poco, sino porque han probado lo que es estar despiertos. Y una vez que despiertas, ya no puedes volver a dormir. Gaia sufrió algo así. Aunque no podría considerarse sufrimiento, pues todo lo que vino después fue bueno. Bueno para un grupo de gente concreta, pero no para la sociedad en sí.
    
    Era joven cuando todo comenzó. Apenas había dejado atrás la ...
    ... adolescencia, caminando a tientas por los primeros años de la adultez. No sabría decir qué la llevó hasta allí, ni qué encendió en ella la curiosidad por explorar aquello que aún no comprendía del todo. Pero lo que sí recuerda —con una nitidez que el tiempo no ha podido borrar— es lo que sintió.
    
    La primera vez que leyó un relato sexual, algo se removió dentro de ella. Fue un estremecimiento súbito, como si una puerta invisible se abriera en su interior, revelando un mundo nuevo, íntimo y desconocido. Gaia sintió deseo, desconcierto, y también una chispa de reconocimiento. No entendía del todo por qué, pero supo, sin palabras, que había cruzado un umbral.
    
    Al principio, eran relatos suaves, de caricias y susurros, donde apenas se insinuaban dinámicas de poder. Pero bastaba con una palabra, una orden velada, un gesto de control para que algo dentro de ella se encendiera. Cada vez que se adentraba en uno de esos textos, el pulso se le aceleraba, las palmas le sudaban ligeramente, y la boca se le quedaba seca, expectante.
    
    A medida que avanzaba en la lectura, su cuerpo comenzaba a responder sin que ella se lo ordenara. Las caderas se mecían con lentitud, como siguiendo un ritmo secreto que solo ella sentía. Los dedos de los pies se curvaban en un intento involuntario de contener la tensión que crecía en su interior. Pero no hacía nada más. Solo leía… y sentía.
    
    Durante un tiempo, eso le bastó. Leer. Imaginar. Sentir. Era como asomarse a una ventana que no se atrevía a cruzar, ...
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