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Mi abuelo y mi mamá de la frustración al placer
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
Mi nombre es Manuel, tengo 19 años, vivo con mi mamá Valeria, tiene 37 años. Ella es una mujer hermosa, con un cuerpo muy bien cuidado. Es delgada, de tez blanca, con senos promedio pero muy bien formados, un trasero tonificado y levantado, y unas piernas largas y muy sensuales que luce cada vez que puede con faldas cortas. Tiene el cabello ondulado de color castaño que cae en cascada sobre sus hombros, y ojos de un color almendrado. Usa lentes, cosa que la hace ver más sensual y misteriosa. Es una persona que le gusta mucho hacer deporte; hubo una época en que se dedicó mucho a la natación y al voleibol de salón. Acostumbra mucho arreglarse cuando anda fuera, con vestidos ajustados que resaltan sus curvas y maquillaje sutil que realza su belleza natural. En casa, viste muy casual, con playeras ajustadas que dejan poco a la imaginación, licras que moldean sus piernas perfectas, jeans que acentúan su figura y sudaderas que, aunque cómodas, no pueden ocultar su atractivo. Mi madre se había separado de mi padre debido a una infidelidad de él con una vecina. Fue un gran golpe para ella, al punto de verla siempre deprimida y, en ocasiones, enojada. Afortunadamente, mi abuelo paterno, un hombre de 60 años llamado Rogelio, después de enterarse de la separación y el motivo de ella, nos apoyó económicamente. No solo eso, nos rentó un pequeño cuarto en una vecindad, mismo que nos ayudó a amueblar con dos camas separadas con una cortina de tela, un ropero, una estufa, un ...
... fregadero, un refrigerador pequeño y una mesa para comer que también ocupaba para hacer mis deberes del colegio. El baño era compartido entre otros inquilinos, así que estaba fuera. Al principio, mi abuelo nos visitaba una o dos veces por semana. Es una persona de muy pocas palabras y tenía la fama de ser muy estricto y de carácter fuerte. Mi mamá comenzó a trabajar en una lavandería cercana, así que con lo poco que ella ganaba más lo que le ayudaba mi abuelo, podíamos cubrir los gastos de cada mes. Mi abuelo se volvió muy posesivo con mi mamá cuando llegaba de visita. Si la veía platicando con algún hombre, él se molestaba y la regañaba diciendo cosas como: «¿Qué te crees, que puedes andar platicando con cualquiera? Eres una mujer separada y tienes un hijo que cuidar. Deberías estar más atenta a tu hijo que estar hablando con hombres». Mi madre solo respondía con un «Perdón, suegro, no es mi intención. No lo volveré a hacer». Se notaba que mi abuelo estaba hecho totalmente a la antigua. Una tarde, mientras mi madre estaba trabajando, mi abuelo llegó de visita. Yo estaba en la mesa haciendo mis deberes cuando escuché la puerta abrirse. Levanté la mirada y vi a mi abuelo entrando con su expresión seria de siempre. — ¿Dónde está tu madre? —preguntó sin saludar. — Está trabajando, abuelo —respondí, tratando de mantener la calma. Él asintió y se sentó en una de las sillas. — ¿Y tú, qué haces aquí solo? —preguntó, mirando a su alrededor. — Estoy haciendo mis deberes ...