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La Amante Inmortal I
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Victoria, Fuente: TodoRelatos
... ordenaron. — Acompáñanos. Nergal que te espera para cenar. Revelaciones En una sala suntuosa, pero no muy grande me esperaba el Gran Sacerdote sentado a la mesa, que rebosaba de manjares. Al principio no lo noté, pero Nergal tenía un ropaje similar al mío en liviandad y transparencia, aunque con adornos más costosos. Nergal tenía una edad imprecisa, pero sus rasgos eran jóvenes. Alto, de rostro muy hermoso, de ojos muy vivos y muy íntimos, pero un resplandor algo duro y un poco malvado se pintaba en sus rasgos, a pesar de que trataba de contenerlo. Tiene los más hermosos dientes del mundo, lo que no es poco. Una sobria suavidad en la traza y en la apostura, sin duda por la costumbre que tiene de adoptar tan a menudo ademanes femeninos, como todos los sacerdotes de este tiempo. Es de una elegancia extrema, tiene hermosa la voz, talento, y, sobre todo, mucha filosofía en el espíritu y cuidado en sus palabras. — Muy bella se te ve. Ven siéntate aquí conmigo. — Gracias. Hermoso templo tiene aquí. — Todo es poco para honrar aInanna, protectora y guía nuestra. No pude evitar un rictus de poca fe de mi parte — Si claro. Lo entiendo — No crees en los dioses, veo — Sin que me tomes por irrespetuosa, ni desagradecida por la ayuda que me has dado. Te diré que poco he visto de hechuras de dioses en el mundo. Si bastante brutalidad y misericordia puramente humanas. — Esas pueden ser creaciones divinas puestas en el corazón de los hombres — Pues las que ...
... yo he visto y sufrido no me parecen divinas. Te pido perdón nuevamente. Creo que será mejor que me dejes marchar. — Ahora? ¿En medio de la noche? El desierto te recibiría con sus peores demonios. No. Además, no es necesario. Muy por el contrario, desearía que meditaras en la posibilidad de pasar un tiempo con nosotros aquí en el templo. — No sabes lo que me pides. Sólo te traeré desgracias. Albergar y proteger a una mald…a alguien como yo no es la mejor idea que puedas tener. — Maldita…ibas a decir maldita, ¿no es verdad? — Si eso es lo que soy. ¡Una maldita! ¡Perseguida y abandonada por mi pueblo al que ahora maldigo con todas mis fuerzas! — No pude evitar caer en llanto. Nergal se levantó y amistosamente me abrazó para consolarme. Yo, sin dejar de llorar me ceñí a su cintura. — No llores niña. Estás enfadada y lo comprendo, quién si fuera tú no lo estaría. Pero déjeme contarte que no estás maldita… Levanté mi cabeza — Pero sí es así…en mi pueblo me condenaron y me echaron al desierto para que muriese…soy una abominación — Tu pueblo es un hato de idiotas ignorantes que no pudieron ver la joya que poseían. Me aparte de él lentamente — No sabes lo que dices. Mi pueblo es tan ruin como lo crees, pero yo no soy una joya…Tú no sabes lo que soy — Sé mucho más de lo que tú crees y no lo digo para mortificarte. Y empecemos con que aquí no hay maldiciones… — Eso dijo Ninki y sigo sin entenderla, y tampoco a ti — Permite acordar contigo algo…Déjame ...