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Gano más dejándome dar por el culo y mamando vergas, que limpiando oficinas.
Fecha: 20/02/2026, Categorías: Gays Sexo con Maduras Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
Como muchos chicos de mi edad, apenas pude me fui de mi pueblo a la ciudad, para poder conseguir trabajo, por suerte llegué donde mi tía, hermana de mi madre, la que gustosamente me ofreció que me quedase en el apartamento en el que ella vivía. Casi de inmediato me dediqué a buscar un empleo, pero con la poca experiencia, por no decir que ninguna, y habiendo terminado milagrosamente la escuela superior, era casi imposible que encontrase algo. Por lo que mi tía, me propuso que al igual que ella me dedicase a la limpieza de oficinas, algo que realmente no me gustaba, pero como ya a las dos semanas de seguir buscando trabajo, finalmente le dije a mi tía que podía probar a ver qué tal me iba. Ya al mes de estar trabajando con mi tía, se nos ocurrió que en lugar de quedarme limpiando junto a ella, podía dedicarme a limpiar otras oficinas por mi cuenta. Y así fue como comencé, a trabajar solo, por lo general llegaba cuando ya el personal de las oficinas se había marchado, yo llegaba y de inmediato me dedicaba a limpiar. Al terminar, si el baño de la oficina tiene una ducha, aprovecho y me doy un baño, pero cierto día, en una de las oficinas, en que me encontraba, regresó el gerente, mientras que yo me duchaba al verme de espaldas, pensó, que yo era una chica. Puede que sea que como soy delgado, y ando con el cabello largo, eso lo llevó a pensar que en lugar de un chico era una chica, fue cuando se dirigió a mí, diciéndome. “Señorita disculpe, me puede decir ¿si tardará mucho?” ...
... Rápidamente cerré la llave de la ducha, tomé mi toalla me la puse alrededor de mi cuerpo a la altura del pecho, y al voltearme hacía él de inmediato le dije, que no iba a tardar mucho. Pero además de inmediato le aclaré que yo no era una chica, sino un chico, la cara de sorpresa que el tipo ese puso, al escucharme, también me sorprendió a mí, ya que nunca nadie me había confundido con una chica, a pesar de mi cabello largo, de que soy lampiño, y de lo delgado que soy. Pero casi de inmediato, el tipo ese que era algo gordo, medio calvo, y como de unos cincuenta tantos años, comenzó a acercárseme y a verme de manera rara. Lo que, a mí en lugar de incomodarme, como que me hizo sentir algo especial. Estando a menos de un paso de mi persona, él continuó hablándome, diciéndome que, si no me interesaría ganar, una buena cantidad de dinero extra, apenas lo escuché decirme eso, por su forma de verme, y su manera de hablarme, como que supe a qué era lo que él se refería. Quizás, como en mi pueblo gustosamente dejaba que varios de mis amigos me clavaran sus vergas, por mi culo, cuando lo escuché decirme eso, como que supe a que se refería. No sé si fue, el escucharlo decirme que me ganaría una buena cantidad de dinero extra, o no sé qué, ya que, en lugar de indignarme, haciéndome el tonto, le pregunté qué era lo que él quería que yo hiciera. Acercándose más a mí, colocó una de sus manos sobre mi cadera, diciéndome. “Lo que yo quiero son dos cosas, una es darte por el culo, y la otra es que ...