1. Gano más dejándome dar por el culo y mamando vergas, que limpiando oficinas.


    Fecha: 20/02/2026, Categorías: Gays Sexo con Maduras Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30

    ... me manes la verga.” Yo haciéndome el pendejo, puse cara de sorpresa, mientras que él había continuado deslizando su mano desde mi cadera, hasta mis nalgas. Lo único que se me ocurrió decirle, fue. “Bueno no se realmente, es que he escuchado decir, que eso duele mucho”. Sin dejar de estar acariciando mis nalgas por encima de la toalla, me dijo. “La verdad es que puede que te duela un poquito, pero te aseguro que te pagaré bastante bien.” La verdad es que en lo único que me enfoqué fue cuando, me dijo. “Te aseguro que te pagaré bastante bien.” Por lo que de inmediato, le dije. “Bueno si es así, dime donde, y qué debo hacer.” El gerente de la oficina, sin quitar su mano de mis nalgas, me condujo hasta su oficina, y de inmediato señalando un gran sofá, me dijo.” Bueno aquí y ahora, así que quítate la toalla, y recuéstate bocabajo en el sofá.” De inmediato sin detenerme a pensarlo, le hice caso, por lo que me quité la toalla que tenía alrededor de mi cuerpo, quedándome de espaldas a él, completamente desnudo frente a el gerente. Siguiendo sus órdenes, me recosté bocabajo sobre el sofá, al tiempo que él me indicó que separase un poco mis piernas, cosa que hice de inmediato, en esos momentos, él se movió a su escritorio, extrajo algo de una de las gavetas, y con paso resuelto se dirigió hacia mí. Lo primero que volví a sentir, fue una de sus manos, que volvían acariciar mis nalgas, pero apenas él comenzó acariciar mis nalgas, yo comencé a sentir una especie de placer, a medida que ...
    ... sus dedos se fueron acercando a mi esfínter, a Los pocos segundos, comenzó a untarme algo entre mis nalgas, y mi esfínter. A los poco segundos, sentí como uno de sus dedos me comenzó a penetrarme, y casi de inmediato, otro, y luego otro, así hasta que de seguro ya tenía más de media mano metida entre mis nalgas. La que fue introduciendo y sacando un sin número de veces, pero contrario a lo que yo esperaba, lejos de producirme algo de dolor, lo que yo sentía era un rico y raro placer. Ya que a medida que él continuaba metiendo y sacando su mano de entre mis nalgas, me iba diciendo lo lindo, y sabroso que era mi apretado culito, así como, que la próxima vez que nos llegásemos a ver, a él le agradaría que yo usara algo de ropa íntima femenina, preferiblemente de color negro. Algo de lo que me di cuenta fue, que a medida que él continuaba dilatando el hueco de mi culo, a mí se me fueron escapando uno que otro gemido, así como el tono de mi voz comenzó a sonar algo femenina. Otra de las cosas que me di cuenta, fue que yo a medida que él seguía haciéndome todo eso, yo involuntariamente comencé a mover mis nalgas, hasta que, pasado un buen rato, extrajo sus dedos de mi culo, y sacando su verga del pantalón la dirigió al centro de mis nalgas. Yo fui sintiendo como se fue colocando sobre mí, y a los pocos segundos, comencé a sentir como la cabeza de su caliente verga, entraba en contacto con mi esfínter, y como este se fue abriendo a medida que él me fue penetrando. La verdad es que ...